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Venecia parece ahora propiedad del turismo y del barro:la hora del éxodo para los venecianos

03/01/2017 06:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los datos demográficos confirman el rápido y paulatino crecimiento del éxodo de sus venecianos. Antes eran 120.000 hace 40 años y son hoy menos de 60.000. Algunos, reunidos en el movimiento Venessia.com han organizado el Funeral de Venecia, para llamar la atención sobre este problema

 

  • Vista de los canales de Venecia en Rio Sant'Aponal, en el distrito de San Polo.
  • Las góndolas venecianas baradas en un canal a causa de la excepcional marea baja.

 

Los canales de Venecia se han quedado sin agua. Los expertos afirman que no es habitual que la marea baje tanto como ahora ha ocurrido. De hecho, suele ser al contrario y esta es época de agua alta que suele provocar que la ciudad se inunde. Excepto el Gran Canal que sí lleva agua, el resto de canales se han quedado secos.

El nivel ha descendido tanto que Venecia se ha quedado sin transporte por lo que los turistas han tenido que recorrer a pie la ciudad. Nadie espera encontrar Venecia sin agua en los canales, pero eso es lo que ha ocurrido. Hay algo que no ha cambiado, el teatro de la Fenice fue fiel a la cita de su concierto de fin de año y ofreció su tradicional repertorio de obras de Verdi.Los residentes luchan contra ratas, palomas, basura y precios desorbitados. La ciudad corre el riesgo de convertirse en un gran parque temático del arte.

Venecia se queda también sin venecianos. Sus habitantes se han convertido en un espécimen en peligro de extinción debido a las duras condiciones de vida entre los canales y por ello crecen las iniciativas para sensibilizar sobre la despoblación de la ciudad.

Los datos para atracción de los turistas no citan del éxodo de sus nativos, que hace medio siglo eran casi 150.000 y  hoy sobrepasan justo los 60.000. Algunos ciudadanos reunidos en el movimiento Venessia.com han organizado el próximo sábado el Funeral de Venecia, una iniciativa para llamar la atención sobre este problema.

"Hace dos años instalamos un panel luminoso en el que se mostraba la cuenta atrás de los residentes y decidimos que, cuando bajaran de los 60.000, organizaríamos el funeral de la ciudad. Ahora Venecia ya no es una ciudad, es un pueblecito", explica Matteo Secchi, uno de los promotores de la iniciativa.

Los auténticos habitantes de la ciudad son tan pocos que, aprovechando la organización de este 'funeral', un grupo de estudiosos del Instituto Worcester Polytechnic de Massachusetts recogerán muestras del ADN de venecianos de al menos tres generaciones para estudiar y preservar su código genético.

En el acto programado se celebrará un cortejo fúnebre de lanchas que seguirán a un ataúd rojo, que simbolizará la muerte de la ciudad. Con esta provocación, los ciudadanos de Venecia quieren sensibilizar a la opinión pública sobre las dificultades a las que cada día se enfrentan los venecianos ante la falta de apoyo de las instituciones políticas.

Los residentes luchan cada día con mil incomodidades: las palomas, los precios excesivos, la basura y la invasión de los turistas. Muchas casas sufren verdaderas invasiones de ratas que, con la subida de la marea, se introducen en las viviendas por los conductos del baño. Pero aún peor es la marea baja, cuando los canales se secan y emanan un hedor insoportable. Y para colmo de males los venecanos tienen encima la sequía, en la que las ratas se hacen omnipresentes.

Secchi explica que a pesar de todo los precios de las casas son desorbitados por lo que los jóvenes tienen que marcharse a ciudades cercanas como Mestre. Además, vender la vivienda les resulta rentable, por lo que los residentes ofrecen sus casas para que se construyan hoteles y Venecia sea la propiedad de turistas asáticos y de las ratas.

Para evitar que continúe el éxodo, los pocos que quedan piden a los políticos algunas medidas que frenarían la marcha de los residentes. Entre ellas, que se cese inmediatamente de abrir hoteles en Venecia, que se otorguen incentivos fiscales a los propietarios de casas que alquilen sus viviendas a venecianos y que se favorezca la compra de casas populares a aquellos que se marcharon para que regresen.

Con el Funeral, el movimiento cívico espera también que se produzca la "resurrección" y que la gente vuelva a vivir en la ciudad antes de que se convierta sólo en una meta turística, en una especie de parque temático del arte y el ocio. Al fin y al cabo, dice Secchi, "Venecia es la ciudad del futuro. No hay coches, es todo área peatonal y se respira paz y tranquilidad". Pero nada más.

«Sólo en una ocasión Venecia ha sufrido un descenso de población comparable al actual: fue durante la peste bubónica de 1630, tras la cual necesitó más de un siglo para recuperar el número de habitantes que tenía antes», dice el arqueólogo e historiador de arte italiano Salvatore Settis en su libro Si Venecia muere. El problema ahora es que es difícil saber si habrá una nueva recuperación como sucedió entonces.

En la farmacia Morelli, situada en el Campo de San Bartolomeo -a cuatro pasos del célebre puente de Rialto, tan visitado por los turistas-, han colocado un contador en el escaparate que indica el número de habitantes que vive en el centro histórico de Venecia. Actualizan los datos cada semana y siempre, irremediablemente, tienden a la baja.

Hace dos semanas el contador marcaba 54.926. Ése es el número de vecinos que vive actualmente en la mítica ciudad de los canales. Nada que ver con la población que tenía hace poco más de seis décadas, en 1951, cuando llegaba a 174.808 habitantes. Algunos lógicamente fallecieron, pero muchos otros cogieron sus bártulos y se fueron porque cada vez son más quienes piensan que en Venecia no hay quien viva.

Venecia recibe cada año 10 millones de turistas que pernoctan en la ciudad una media de dos o tres días. A ese número, hay que añadir aquéllos que visitan la localidad durante una única jornada y que suman unos quince millones más al año, según datos del consistorio. El resultado es que Venecia está siempre hasta los topes de turistas, con las consecuencias que eso comporta.

Venecia es propiedad de los dueños de hoteles y pensiones para turistas y los oriundos huyen

«Cierran una ferretería y te abren una tienda de máscaras», se queja Matteo Secchi, del grupo de ciudadanos Venessia.com, que batalla para evitar la despoblación de la ciudad. «¡El problema es que ya hay centenares de comercios de máscaras, no necesitamos más!», añade. Lo mismo ocurre con las panaderías. Para encontrar una, hay que recorrer casi media ciudad. Eso sí, en el camino hallas todo tipo de restaurantes y bares.

«Los niños no pueden jugar al futbol en las plazas porque están ocupadas por las terrazas de los bares», lamenta Michela Scibilia, de otro colectivo, We are here Venice, que también considera que «una Venecia sin habitantes no tendrá sentido ni tan siquiera para los turistas».

Hasta los jóvenes venecianos se están poniendo las pilas porque creen que se ha llegado a una situación límite. En junio, crearon otra organización llamada Generación 90 para que la avalancha de turistas no sepulte Venecia. «Aquí a las once de la noche ya está todo cerrado, a pesar de que Venecia es una ciudad universitaria aunque muchos la consideran la ciudad del amor. Sólo se piensa en el turismo más frívolo», critica el portavoz de la asociación, Marco Caberlotto.

Vivir en Venecia se ha convertido en misión imposible. Antonio Guderzo, de la agencia inmobiliaria Grimaldi, en el centro histórico de la ciudad, explica que cuentan con ochenta apartamentos para alquilar a turistas por días o semanas. Cuando se le pregunta si disponen de algún piso de arrendamiento de larga duración, se queda pensativo y al final responde: «Tenemos dos apartamentos. Uno de una habitación, cuyo alquiler es de 1.000 euros al mes. Y otro, de dos habitaciones, por 1.200». Pero aclara: «Vaya a la agencia inmobiliaria que vaya, encontrará la misma situación en todas partes».

Matteo Secchi confirma que ése el gran drama de la ciudad. «El propietario de una casa paga los mismos impuestos si la alquila a un veneciano que a un turista», explica. «Lógicamente todo el mundo prefiere alquilar la casa a un turista porque así gana tres veces más». Eso sin contar los centenares de pisos turísticos que existen sin ningún tipo de control.

Reset Venezia, otro grupo ciudadano nuevo -colectivos de defensa de la ciudad no faltan-, ha contabilizado que la plataforma AirBnB ofrecía en octubre hasta 4.076 alquileres turísticos en el centro histórico de Venecia, cosa que supone un aumento del 35% respecto a hace catorce meses. «Muchos de esos apartamentos los gestionan sociedades, que tienen a su cargo hasta ochenta casas», asegura Emanuele Dal Carlo, de Reset Venezia, que cree que todo se trata de pura especulación. Muchas viviendas pertenecen a venecianos, pero otras se encuentran en manos extranjeras.

A eso se debe añadir la infinidad de hoteles que hay en la ciudad. Todo está por las nubes porque la demanda turística parece no tener fin. El representante de Venessia.com relata que él tenía un hotel en el centro histórico hasta hace un año: «Pagaba diez mil euros de alquiler al mes por doce habitaciones, hasta que el propietario del inmueble incrementó el precio a doce mil euros», detalla. «No me quedó más remedio que cerrar, porque ese alquiler resultaba inasumible», admite. Ahora Secchi se gana la vida trabajando por las noches como portero en un hotel.

No es el único caso. Giuliana Longo tiene una tienda de sombreros de moda a pocos metros de la turística plaza de San Marcos, que su bisabuelo abrió allí en 1901. Cuatro generaciones de su familia trabajaron en esas cuatro paredes. «Cada vez que me han renovado el contrato de alquiler, me aumentaron el precio un 100%», declara. «Si lo vuelven a hacer, no podré continuar», confiesa.

El presidente de la Asociación Veneciana de Hoteleros, Claudio Scarpa, expone que la manutención de un inmueble en el centro histórico de Venecia es mucho más cara que la de uno en tierra firme. Pone un ejemplo: ¡«Cada inmueble debe tener su propia fosa séptica y los vecinos se tienen que encargar de vaciarla», precisa. «La administración debería ofrecer descuentos fiscales, ayudas para reparaciones e incentivos si alquilas a los residentes», opina.

De hecho, según Scarpa, la gran culpa de lo que está ocurriendo en Venecia es del propio Gobierno italiano. «Debería existir una legislación especial para Venecia porque es única en el mundo», afirma.

Única lo es, aunque réplicas han surgido por todas partes. Sin ir más lejos, hay 27 Venecias en Estados Unidos, según el historiador del arte Salvatore Settis. La primera se construyó en California en 1905. «Era una especie de ciudad-parque de diversión, y fue el precedente de Disneylandia, que se fundó en 1955», destaca el experto.

La exclusividad de la ciudad italiana se hace pagar al turista. Un paseo de media hora en góndola cuesta la friolera de 80 euros. Y el trayecto en vaporetto -las barcas a modo de autobús que recorren el Gran Canal-, siete. Para los venecianos, sólo vale un euro y medio.

«El Ayuntamiento ni tan siquiera dispone de un elenco de apartamentos turísticos», admite la vicealcaldesa de Venecia, Luciana Colle, que asegura que su formación -una lista cívica de centro derecha- está intentando hacer todo lo que puede para evitar los abusos en la ciudad, desde que llegó al consistorio en junio del año pasado. «Ya hemos verificado 200 apartamentos, y ninguno respetaba la normativa. Nuestro objetivo es revisar hasta 1.300», afirma.

Pero la vicealcaldesa recuerda que los propios venecianos son quienes están contribuyendo a esta situación porque, destaca, ellos son quienes destinan sus viviendas para el turismo. «Es un pez que se muerde la cola», insiste.

El Ayuntamiento de Venecia arrastra una deuda de 800 millones de euros, heredada del anterior gobierno municipal. La vicealcaldesa reconoce que esa losa tampoco ayuda a encontrar soluciones. En el centro histórico existen centenares de inmuebles públicos vacíos. Se podrían restaurar, pero se necesitan fondos

 


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