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El teniente Segura pide a Felipe VI le quite la mordaza para romper el silencio y denunciar la corrupción en el ejercito

21/01/2015 06:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para evitar las adjudicaciones de grandes cantidades de material bélico la cúpula lo divide en fracciones y luego lo adjudica a dedo, Segura lo ha comprobado y tiene documentos

Pagos por productos y servicios inexistentes, contratos a proveedores fraccionados adrede para ser adjudicados a dedo por un precio superior al original, cursos de formación abonados de forma fraudulenta y la desaparición del 25% del inventario disponible en el cuartel son algunos de los hechos denunciados por el teniente Luis Gonzalo Segura.

Ante la ausencia de resultados obtenidos siguiendo los cauces que marca la Justicia Militar, optó por contar la corrupción y los abusos militares que había presenciado en Un Paso al Frente, una novela que, en tan sólo tres meses en el mercado, ha logrado vender más de 10.500 ejemplares y ya se encuentra por su cuarta edición.

Pese a haber escogido el formato de ficción para su relato, gran parte de los hechos allí descritos se encuentran basados en las denuncias y procesos judiciales emprendidos por el propio oficial a los que  los medios han tenido acceso.

Desde que fue destinado a la Subdirección de Operaciones de Red de la Jefatura de Sistemas de Información Telecomunicaciones y Asistencia Técnica del Ejército, el teniente Segura fue testigo de numerosas irregularidades sobre las que, como se recoge en su primera denuncia ante la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Comandancia de Madrid, informó primero a sus superiores directos pero, ante su falta de respuesta, desembocó en una larga lista de procesos judiciales y apelaciones.

En ellos relata que “en ocasiones, para evitar concursos y mesas de adjudicación, se partían los contratos en otros por cuantías inferiores a 18.000 euros“, cantidad a partir de la cual la ley no permite adjudicar a dedo las compras de materiales y suministros. Una práctica que, según explica a modo de ejemplo en su recurso de apelación ante el Juzgado Togado Militar Central nº 1, se realizó con la compra de 90 ordenadores portátiles que finalmente, “se fraccionó en 30 contratos menores“.

El teniente muestra una serie de evidencias entre las que se incluyen informes y memorias técnicas

sintomáticas (con una cuantía inferior a 18.000 euros) y el pliego de la empresa proveedora. Finalmente, Segura indica que dichos portátiles fueron adquiridos por 52.126, 35 euros en lugar de los 44.784 euros de la oferta inicial.

Las diversas denuncias y documentos judiciales también recogen como, después de que el teniente elaborase en su unidad un inventario “de los equipos informáticos obtenidos con factura de los que se desconocía su procedencia“,   llegó a la conclusión de que existía un desfase del 25% en el material informático entre el que debía estar a disposición de la unidad y del que realmente estaba disponible.

En otra ocasión, Segura relata cómo recibió una llamada de un comercial de una empresa proveedora de servicios informáticos en la que se le indicó que, por orden de su teniente coronel al mando, debía fragmentar un contrato de 120.000 euros en varios contratos de menos de 18.000 euros para poder llevar a cabo la transacción de manera directa, evitando así cualquier tipo de concurso público para su adjudicación.

Asimismo, Segura indica reiteradamente en su denuncia y en los posteriores procesos cómo el Ejército pagaba «algo más de 60.000 euros al año por 6.500 nodos que servían para chequear fallos e incidencias».

“De esos 6.500 nodos, prosigue, 5.000 se encontraban instalados en el Cuartel General del Ejército de Tierra de Madrid; 1.000 en el Cuartel Terrestre de Valencia y otros 500 en otra localización cuya localización no es capaz de recordar“. Según pudo comprobar el teniente, los 1.000 nodos de Valencia «ni se instalaron ni fueron operativos» y «de los de Madrid, sólo estaban operativos 180 de 5.000».

Nodos 'inexistentes o no operativos'

En este caso particular, a diferencia de los otros recogidos en la denuncia, cuando estos hechos fueron puestos en conocimiento de sus superiores, su coronel al mando tomó cartas en el asunto y «redujo a cero los euros destinados a mantenimiento ese año». Aunque, precisa que «durante años se ha estado pagando por dichos nodos inexistentes o no operativos».

Por último, las denuncias de Segura también recogen otras irregularidades como «partidas presupuestarias destinadas para una finalidad se dedicaban a otras distintas». «Por ejemplo», continúa el escrito, «a una empresa dedicada al mantenimiento de hardware, se le adjudicó un contrato de entre uno y tres millones para mantenimiento, destinándose parte del mismo a inventario».

Según fuentes jurídico-militares consultadas por los medios, estos hechos denunciados por el teniente Segura podrían ser constitutivos de delitos contra la Hacienda Militar y de un delito de deslealtad, recogidos en el Código Penal Militar.

Pero, ¿cómo es posible que sólo él se percatase de estas actividades? Paralelamente a las irregularidades, su unidad, el Regimiento de Transmisiones 22 (RT 22) disponía desde abril de 2010 de una normativa interna conocida como Orden particular del RT 22, comisiones de servicio. Normas de procedimiento que autoriza las comisiones de servicios en el seno de dicha unidad «como justificación de necesidades particulares» quedando su aplicación «en el estricto ámbito de la discrecionalidad o graciable»

Una norma que, según explican fuentes jurídico-militares, va «en contra de lo establecido por el Reglamento de Destinos del Ejército ya que estas comisiones suponen una alteración de la situación normal cuya designación debe estar perfectamente motivada por excepcional».

«En este caso, las comisiones de servicio contribuyen a facilitar el cumplimiento de requisitos necesarios para los ascensos y que los militares allí destinados pudiesen prácticamente elegir dónde acudir a trabajar según sus necesidades personales, como cercanía a su lugar de residencia», indican fuentes jurídicas conocedoras de este caso.

Unos hechos que también fueron denunciados por el teniente Segura ante el Juzgado Togado Militar Territorial nº 12 que se inhibió a favor de los Juzgados Militares Centrales al estar en ellos involucrados personal de empleo superior a capitán. Por otro lado, los medios han intentado ponerse en contacto con el Ministerio de Defensa que ha declinado hacer comentarios. Por denunciar estos hechos el teniente fue encerrado en un calabozo.

Sus denuncias a los medios irritaron a los mandos y esta vez terminó en una prisión militar en condiciones impropias de un oficial del ejército

Pero eso no bastaba y el teniente Luis Gonzalo Segura volvió a ser llevado a prisión a prisión militar por declaraciones a eldiario.es/andalucia.  Y dijo obviamente enfado.

Hay otras organizaciones militares que ya han denunciado todos estos hechos, así como la Sexta TV y los medios

“Esto es una cacería, una vergüenza y una infamia”. Así lo definía. De nuevo por sorpresa, sin atender a los recursos de su abogado, cuando  fue a atender un requerimiento se le  comunicó que tenía que volver a prisión, tan solo 27 días después de ser puesto en libertad, y esta vez por dos meses, con lo que no volverá a salir hasta el próximo 15 de marzo.

Otra vez las presuntas injurias al poder militar plasmadas en su libro “Un paso al frente” le han servido como excusa a sus mandos para meterlo en prisión, a pesar de la carrera contrarreloj de su abogado para impedir que esto pasase. La última imputación, que hace que desde las 12 del mediodía de este jueves ya esté en el centro de internamiento de Colmenar Viejo, se debe a sus dudas públicas de que los militares españoles accederían a intervenir en una hipotética intervención en Cataluña.

La cúpula, lo que está demostrando es que el “sentido mafioso se le ha incrustado tan dentro que son capaces ya de darse cuernitas de que lo que pasa es abominable

Según se recoge en el escrito de acusación, concretamente en su punto 5, "en la página web www.cuartopoder.es, y bajo una foto del encartado, con el pie de foto siguiente "el Teniente Luis Gonzalo Segura, después de realizar la entrevista", con fecha 3 de octubre de 2014, el acusado afirma que "... lo que pasamos a diario, las injusticias, los abusos, las corrupciones"; "hay que ser mafioso y corrupto para emplear ese argumento; me parece muy triste que haya cantidad de militares que opinen así, sobre todo en la cúpula, porque lo único que demuestran es que tienen la corrupción y ese sentido mafioso tan incrustado que no se dan cuenta de que es aberrante"; "esto no significa que toda la cúpula militar sea delincuente, no, pero es plenamente cómplice de lo que está ocurriendo"; "y cuanto menos permeable y representativa es la cúpula, mayor es el peligro de que se vuelva contra la sociedad"; "si a mí mañana me dicen que coja una sección y entre en Cataluña, les diré que hasta aquí hemos llegado, y si me quieren fusilar que me fusilen, pero no voy... y creo que eso lo tienen muy claro la mayor parte de los militares".

Sus mandos, curiosamente, no han tenido en cuenta que el teniente “secundan” con sus manifestaciones las realizadas en su día por el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Jaime Domínguez Buj, que hacía referencia a la función del Ejército como una herramienta más del Gobierno, pero para que el no hubo sanción alguna, naturalmente.

Menos gritar “somos Charlie” y más investigar lo que pasa aquí”

Visiblemente indignado, el teniente Gonzalo Segura lamentaba, camino de su reclusión, que vuelva a ser cabeza de turco de una situación que se solucionaría, dice, si el ejército hiciese autocrítica sobre la situación actual: “Deberían hacer una auditoría para comprobar si lo que digo es cierto o no, estudiar las pruebas que poseo, las grabaciones, el disco duro, y si miento, condenarme por calumnias, pero lo que no se puede permitir es que encierren a una persona sin que se verifique si lo que cuenta es cierto o no. Tanto "todos somos Charlie" y aquí se encierran y persiguen a los que denuncian corrupción. Espero que los grandes medios de comunicación dejen de mirar para otro lado y cuenten esta historia y se rompa el tabú que hay sobre las Fuerzas Armadas”.

Pero en este caso pesa además que ya son 90 días los que ha pasado en prisión (60 más 30) en 2014, y ahora serán 150, casi medio año: “Lo que hacen conmigo es una condena encubierta, aunque pase por un juzgado militar. Una vergüenza”, lamentaba.

Declaraciones que, además, realizaba vigilado por tres policías militares y un capitán jurídico que le “escoltaban” hasta su reclusión, a pesar de que su abogado argumentase en el escrito de protesta que el nuevo régimen disciplinario contempla sólo un mes para las faltas graves, y además lo contempla para procesos que ya estén abiertos con carácter retroactivo.

Por ello, el letrado exponía  en su escrito de alegaciones una serie de argumentos que, aparte de tirar por tierra las argumentaciones del Ejército, recuerdan que si el teniente vuelve a entrar en prisión militar tendrá que salir a los 30 días exactos, ni uno más, aunque no ha sido tenido en cuenta.

El joven militar ha pedido ayuda a Felipe VI para poder romper el silencio sin que le pase nada y cree que bastaría un gesto del rey para ello. Felipe VI está ahora puesto a prueba

El teniente del Ejército de Tierra Luis Gonzalo Segura, expedientado por Defensa para expulsarle de las Fuerzas Armadas por dos faltas graves por sus declaraciones al presentar una novela sobre corrupción militar, ha escrito una carta pidiendo ayuda al Rey Felipe VI para impulsar reformas en el estamento militar.

Segura, para quien el fiscal estudia pedir entre 6 meses y 6 años de cárcel, asegura que sería suficiente con "una audiencia, unas palabras, unas fotografías o un gesto" del monarca al que señala como "la última esperanza" y le suplica "un paso al frente" (mismo nombre que el de su polémica novela). "La sociedad no se puede permitir lo que está sucediendo en las Fuerzas Armadas y mucho menos perseguir, expulsar y encerrar a quién lo cuenta en una novela o en unas declaraciones", lamenta.

Segura mandó este escrito a Felipe VI tras 22 días en huelga de hambre para pedir que se revise su caso y se investiguen sus denuncias, una auditoría externa, una externalización de los órganos de control y que se mejore el trato de la tropa.

En el citado escrito, el teniente dice mostrarle la realidad "tal y como es" al Rey. Por este motivo enumera que sobran generales, coroneles y tenientes coroneles, además, critica el trato a madres militares, militares temporales, militares con minusvalías, miembros asociados o militares con problemas psicológicos o físicos.

También critica 'las puertas giratorias', negocios ocultos, 29.000 millones de euros de deuda, carros de combate sin combustible, carros que hace años que no disparan por estar mal diseñados, blindados que no transmiten, submarinos que no flotan, aviones sin mantenimiento ni horas de vuelo que se estrellan, paracaídas caducados, infernales jornadas de trabajo a miembros de la UME, ausencia de tacógrafos en vehículos militares, falta de fiscalización y transparencia del gasto, falta de independencia judicial, ausencia de independencia de la Guardia Civil o la inexistente independencia del órgano auditor militar.

"Sé que seré perseguido a nivel profesional y desprestigiado a nivel personal hasta que quede poco de mí, pero no puedo renunciar a mi sueño de unas Fuerzas Armadas libres, democráticas y modernas", manifiesta.

Así, advierte al Rey de que le engañarán y dirán que la libertad de expresión o el derecho de manifestación de los militares pondrían en peligro la subordinación, la disciplina o autoridad de mando y señala que la Policía Nacional es un ejemplo que "desmonta" esta teoría.

"Esa 'ley del silencio' a lo que conduce es al sostenimiento de los abusos, privilegios y corruptelas de la casto militar dominante ya que crea un compartimento estanco en la sociedad. Un Estado dentro del Estado. Y las Fuerzas Armadas deben de ser de todos y no de unos pocos. Deben ser modernas y transparentes y no obsoletas y herméticas", denuncia.

El escrito finaliza con el mensaje: "¡A sus órdenes, Majestad!" y con unas postdata en la que ironiza entre la diferencia que hay entre personas reales y personajes de ficción, criticando a aquellos "inquisidores", según les califica, que quieren abrirle expediente o ya lo han hecho por juzgar a un escritor, critica, por "las ideas, escritos o comentarios de sus personajes"

 

 


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