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La Talidomida un crimen sin fronteras que el Supremo absuelve y la farmacéutica sale libre de sus cargos

25/09/2015 04:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Desde que se inventó para evitar las molestias del embarazo ha seguido un curso que debió levantar sospechas entre los médicos pero no hubo denuncias contra la empresa farmacéutica alemana que la difundió en el mundo con diversas marcas que crearon un crimen universal

TALIDOMIDA: los secretos de los criminales que fabricaron impunemente un infierno en laboratorio

El Tribunal Supremo ha desestimado los recursos planteados por la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (Avite), a cuyas peticiones se adhirió el Fiscal. Se confirmó así la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, que rechazaba indemnizar a las víctimas del medicamento para las náuseas de embarazadas que provocaba malformaciones congénitas y también daño en los órganos internos. Las víctimas llevaban 59 años esperando una compensación jurídica al perjuicio ocasionado por la toma del fármaco por sus madres y que distribuía en España el laboratorio alemán Grünenthal, que fabricó el producto y lo comercializó, oficialmente, hasta el año 1961.

Es curioso que «ganaran» en Primera Instancia, en una sentencia dictada por el Juzgado número 90 de Madrid en noviembre de 2013 y un año después la Audiencia Provincial de Madrid consideró que la acción civil ya había prescrito. La injusticia, motivada probablemente según varios comentaristas por presiones, no tuviera en cuenta que las lesiones no prescriben sobre todo si ha habido dolo (intención, en este caso dinero y miedo al descrédito), y así vemos que a los criminales de guerra o de paz se les persigue durante toda su vida).

Al contrario que una inmensa mayoría de la gente de a pie, los magistrados de la Sala Primera del Supremo consideró correcta la interpretación de la Audiencia, que concluyó que la acción estaba prescrita por haber transcurrido «con creces» el plazo de un año establecido en la legislación civil para ejercer este tipo de reclamaciones. El calificativo “con creces” es ya sadismo, pues es imputable al sistema procesal del país no a las víctimas.

Lo que sería imprescindible serías es averiguar porque un crimen como este se ha dejado prescribir como se dejan los crímenes políticos de la época anterior a la transición. Este es un crimen típicamente franquista. Impunidad fue la palabra que imperó entonces y ha sido la misma que ha llevado a los jueces a este veredicto.

A juicio de la Sala Civil del Supremo, este plazo de un año no podía ponerse en relación con el Real Decreto de 2010 dictado para conceder ayudas a los afectados «por razones de solidaridad», sino con períodos muy anteriores «en los que ya pudieron demandar a la empresa farmacéutica por ser indudable que los daños sufridos se debían a la talidomida», informan fuentes jurídicas.

El Tribunal Supremo deja a salvo, como ya hizo la Audiencia de Madrid, la posibilidad de futuras reclamaciones civiles fundadas en la aparición de daños no conocidos o la mayor gravedad de los actuales.Es decir no deja “a salvo” nada, porque la intencionalidad de la sentencia, de hecho es definitiva. Ahora Günenthal podría sacar al mercado otro lote de Talidomida y ponerlo a la venta ¿qué tribunal se lo impedirá si el “Supremo” es el supremo?

La decisión no ha sido unánime: se ha adoptado por ocho votos a uno. Típico además que el magistrado que ha votado en contra se ha escudado en un voto particular, que se conocerá cuando se notifique la sentencia, de la que pocos tendrán conocimiento. Y será muy interesante conocerla porque esa es la verdadera sentencia. Uno, el justo, ha ganado a ocho injustos.

La trampa está en que al rechazar el Tribunal Supremo  la reclamación de indemnizaciones del laboratorio Grünenthal, deja a las víctimas a merced de éstos. Y la firma dice a los cuatro vientos de Europa y el mundo que los afectados por la Talidomida tiene a su disposición ayudas, pero las "víctimas" las tienen que pedir, con lo que tienen que arrodillarse ante los verdugos. Una de las víctimas Mariano Garmendia, vecino de Legorreta y uno de los catorce afectados guipuzcoanos. Rechazados por la sentencia del Supremo, dice que hacen las peticiones reglamentarias, para acceder a las ayudas "pero Grünenthal las deniega sistemáticamente las peticiones", y  se lamenta  "nos sentimos abandonados", "pero...hay que seguir luchando, “ahora nos queda el Constitucional y Estrasburgo”.

HISTORIA DE LA TALIDOMIDA

EMPEZANDO EN LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN DE HITLER

"La farmacéutica insiste cínicamente que tiene una fundación que ofrece ayudas…”. Pero estamos autorizados a decir que eso es mentira.

Mariano Garmendia, tiene 38 años, es un valiente con un 90% de minusvalía, es decir que vive con un 10% de las facultades que tiene cualquiera de nosotros. Conduce su coche adaptado con un llamativo ‘joystick’ porque no puede agarrar un volante. Ni otras muchas cosas. Nació con malformaciones, en los dos brazos, en la pierna derecha. "El médico dijo que era por causas naturales y tampoco le dio más vueltas". Entonces Diasporaweb no lo supo porque Mariano no acudió a nosotros probablemente porque no nos conocía, pero saber el nombre de semejante médico que por supuesto conocería el nombre del laboratorio y lo  detalles del caso que venimos publicando desde hace tiempo antes de ser web. Pero CONVITE nos tiene a su disposición.

Hasta que hace tres años Mariano Garmendia vio un reportaje sobre afectados por la talidomida. "Me sentí identificado y me puse en contacto con ellos. Hablando sobre mi caso empezaron a hacerme preguntas y mi madre dijo que tomó algo para los vómitos durante el embarazo, pero no sabía exactamente qué era, y no teníamos ninguna receta ni un bote ni nada». Un examen genético "descartó que las deformaciones fuesen por causas naturales" y posteriores pruebas médicas sirvieron para que un perito forense barcelonés dictaminara que era otra víctima, una más, de la talidomida.

 

La Asociación de Víctimas de la Talidomida (Avite), de la que ahora  Mariano es miembro junto a otros trece guipuzcoanos y amigos, calcula que por culpa de este fármaco unos 20.000 niños de medio centenar de países llegaron a este mundo con focomelia, una anomalía congénita caracterizada por la carencia o excesiva cortedad de las extremidades. De estos niños oficialmente al menos 3.000 nacieron en España, pero se sospecha que fueron muchos más. "No aparecen en las estadísticas porque muchos murieron al nacer o en sus primeros años de vida», dice Rafael Basterrechea, de Durango, vicepresidente de Avite. Basterrechea estaba junto al presidente, José Riquelme, frente a la sede del Tribunal Supremo, antes de que el pleno de la sala de lo civil votara sobre el recurso presentado por la asociación, que reclama indemnizaciones a Grünenthal.

Ya la Audiencia Provincial de Madrid absolvió al laboratorio y repetimos su nombre maldito (la farmacéutica alemana Grünenthal)

Y anuló las compensaciones económicas que había fijado el juzgado de primera instancia y por la que a los afectados les corresponderían 20.000 euros por cada punto porcentual de minusvalía. Unos 204 millones para compensar las malformaciones de aquellos bebés de madres que habían tomado talidomida, presente en varios medicamentos, el más conocido el Soitenon, que se recetaban para combatir molestias del embarazo como las náuseas.

La mañana de la sentencia las víctimas tenían grandes esperanzas (hay cerca de 300 asociados de Avite), sobre todo porque la Fiscalía se había adherido a su causa. «La farmacéutica pidió perdón hace cinco años y nosotros seguimos aquí esperando Justicia», declaró Riquelme mientras aguardaba «expectante y muy nervioso» la resolución. Y cuando llegó, resultó «un jarro de agua fría, un varapalo, un mazazo». «El Tribunal Supremo confirma la interpretación de la Audiencia, entendiéndola ajustada a derecho», se comunicó. «Ha sido un palo muy fuerte», reconocía por la tarde Garmendia, delineante de profesión y padre de dos niñas. «Ahora solo les queda el Constitucional y, si no, ir a Estrasburgo. Hay que seguir luchando para que se haga justicia. No creo que nuestras malformaciones prescriban, ni mucho menos».

El guipuzcoano hace referencia a la «prescripción», que es el argumento que ha servido a los jueces para echar por tierra sus peticiones. El alto tribunal confirma la interpretación de la Audiencia Provincial de considerar que la acción de reclamación estaba prescrita por haber transcurrido con creces, incluso en la hipótesis más favorable para los afectados, el plazo de un año establecido en la ley para el ejercicio de este tipo de acciones. No obstante, el Supremo deja a salvo la posibilidad de futuras reclamaciones civiles fundadas en la aparición de daños no conocidos o en la agravación de los actuales.

«Las víctimas puntualizan no estamos recibiendo nada por parte del Estado, ni de la farmacéutica, ni de nadie..."  el afectado guipuzcoano lo dice en referencia a sus peticiones, porque van más allá de lo económico. «El dinero ayuda, pero el que te reconozcan y pidan perdón vale más que eso», afirma Garmendia, una víctima joven de la talidomida, que oficialmente se vendió y recetó en España entre 1959 y 1963, aunque en Avite afirman «tener constancia» de que se siguió empleando hasta finales de la década de los 70. En Alemania y otros países se retiró en 1961. Diez años después, las víctimas de la talidomida fueron indemnizadas en Alemania y también recibieron compensaciones en países como Francia, Japón, Suiza, Australia o Italia. Por contra, en España han sido invisibles durante muchos años. El Gobierno español no reconoció oficialmente la existencia de afectados hasta 2010, cuando aprobó un real decreto de ayudas de entre 30.000 y 100.000 euros al que solo pudieron acceder 24 afectados en toda España. Entre otros requisitos, debían haber nacido entre 1960 y 1965 y acreditar mediante alguna receta o muestra del fármaco que efectivamente sus madres tomaron talidomida.

Countegran fue la subempresa que se encargó de comerciar la Talidomida en España

La farmacéutico Grünenthal reiteró su mentira de que ya existen medios para que los afectados puedan beneficiarse de ayudas económicas. «Todos los afectados siguen teniendo derecho a recibir los mismos beneficios (pensiones vitalicias) de la Fundación Contergan que ya reciben tanto las víctimas en Alemania y España que así lo han solicitado», se atrevió a decir  en un comunicado.

Garmendia ya ha solicitado esa ayuda. Imposible. «Echan todas las peticiones para atrás. Han denegado todas de España excepto un caso», explica. «Te marean, empezando porque tienes que enviar toda la documentación en alemán,   para decirte al final que no». De hecho, la fundación alemana ha rechazado la demanda del propio vicepresidente de Avite: «Resulta que en España estoy reconocido oficialmente como víctima por el Gobierno y tras presentar, entre otros documentos, una declaración jurada del médico diciendo que recetó talidomida a mi madre, la fundación alemana me la deniega».

Pese a las dificultades que están hallando en este largo camino, los afectados siguen reclamando «justicia». En el caso de Euskadi, algunos ayuntamientos, como el de Zarautz, han aprobado mociones en las que muestran su apoyo a este colectivo y reclaman a la farmacéutica que indemnice a los afectados, a la vez que pide al Gobierno central que los reconozca. Se prevé que la moción sea aprobada pronto en Legorreta. Además, se han puesto en contacto con el Departamento de Salud para mantener un encuentro y pedir que el Gobierno Vasco respalde a los afectados vascos ofreciendo lo que reclaman a nivel estatal, como ayudas ortopédicas al 100% o beneficios fiscales.

"Pensamos seguir en la brecha». «Esa tendría que haber sido la votación de la mayor parte de los magistrados -ha afirmado Ignacio Martínez, el abogado de las víctimas de la talidomida asociadas en Avite. Lógicamente la sentencia ha sido un nuevo golpe, un mazazo, pero la verdad es que este va a ser una piedra más de un largo camino y que afrontan la situación con mucha serenidad y piensan «seguir luchando». No descartan, pues, interponer un recurso contra la decisión del Supremo ante el Constitucional y llegarían incluso hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en Estrasburgo.

Desde la representación jurídica del laboratorio alemán que comercializó el producto hasta 1961, Grünenthal, no  han querido entrar en valoraciones sobre el fallo, conscientes de un tema  en el que lógicamente se sienten culpables y una sentencia positiva en España es muy importante para ellos porque crea jurisprudencia si bien saben que existen mecanismos de apoyo a las víctimas y subvención a través de la Fundación en Alemania. «Independientemente de la resolución del Supremo, la compañía desea reiterar una vez más que ya existen medios satisfactoriamente establecidos para que todos aquellos afectados por un producto que contuviese talidomida de Grünenthal, o de su distribuidor local en España. Toso esto puede ser verdad pero a la hora de recibir un cheque como ayuda ocurre que el beneficiario a muerto ya. La empresa no pierde nunca y hay medios que le ayudan a que eso sea así siempre.

La literatura sobre ayudas e indemnizaciones percibidas suele estar en letra pequeña al dorso de páginas para miopes. Naturalmente sanidad ha respetado la decisión y no han entrado a valorar la decisión del Tribunal Supremo. Como era de esperar se han limitado a rechazar el recurso interpuesto por la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (AVITE) para que pudieran ser indemnizados por el laboratorio farmacéutico que desarrolló dicho fármaco. Fuentes del departamento de Alfonso Alonso también señalan que respetan la decisión. Naturalmente  aunque AVITE se piden más ayudas por parte del Gobierno. De hecho, fue Avite -recuerdan- el primer colectivo con el que se reunió Alonso el pasado mes de enero, una vez había tomado posesión de su cargo el pasado mes de diciembre y relevado a su antecesora Ana Mato

En dicha reunión, Alonso se comprometió a estudiar la situación de los afectados por la talidomida y sus reivindicaciones, pero les aclaró que no quería «generar falsas expectativas» ante el proceso judicial que aún entonces permanecía abierto

La Talidomida es un medicamento sintetizado en Alemania a partir de 1957 y distribuido hasta 1963. Teóricamente no tenía efectos nocivos y estaba diseñada principalmente para mujeres embarazadas contra el insomnio y las náuseas

A partir de 1947 o 1948 comenzó a desarrollarse en fase de experimentación el medicamento casi milagroso al que se había bautizado como Talidomida. La talidomida no mostró propiedades tranquilizantes en ninguno de los animales de laboratorio en que la probaron. Estuvieron a punto de descartarla, porque su estructura química se parecía a la de los barbitúricos. La semejanza era superficial, pero su inventor el químico Dr Mückter la consideró suficiente y decidió probar la talidomida en cobayas humanos como en un campo de concentración nazi. No lo hizo personalmente, sino que mandó distribuir la droga en forma gratuita entre los médicos alemanes, para que se la recomendaran a sus pacientes. Poco después, el Dr Mückter, que era ya famoso, recibió las noticias que tanto esperaba. Los informes médicos describían a la talidomida como un poderosísimo sedante. Había encontrado-sin buscarlo- un remedio para el insomnio, no propiamente el tranquilizante buscado.

Química Grünenthal no perdió el tiempo. Unos meses más tarde, una gran campaña publicitaria anunciaba la aparición de ‘Contergan’ una píldora para dormir que contenía talidomida, una droga totalmente inofensiva. También se elaboraba el jarabe de mismo nombre.

En agosto de 1958, la empresa envió a más de 40.000 médicos alemanes una carta en la que recomendaba el ‘Contergan’ para combatir las náuseas que la mayoría de las mujeres sufre en los primeros meses del embarazo. ‘No daña a la madre ni al hijo’ decía al parecer la carta. Millares de mujeres en todo el mundo tuvieron un embarazo libre de molestias.

Varios experimentos habían demostrado desde principios de los años 50 que la droga tenía al menos una propiedad muy llamativa: su toxicidad en los animales de laboratorio era bajísima. Las ratas, conejos, gatos y perros que recibieron grandes dosis de la droga no presentaron ningún síntoma de intoxicación.

Es cierto que Química Grünenthal ignoraba las propiedades medicinales de la talidomida, si es que tenía alguna, pero estaban empeñados en encontrarla. Un medicamento sin efectos secundarios-cuyo desarrollo había costado tantos marcos- se convirtió de pronto en el sueño cualquier empresa farmacéutica.  En esa época, los tranquilizantes más efectivos eran los barbitúricos, que se vendían con gran éxito en todo el mundo y tenían un mercado multimillonario. Pero eran muy tóxicos y cada vez más gente los usaba para suicidarse. También eran frecuentes las muertes por sobredosis accidentales. La empresa que encontrara un tranquilizante poco tóxico se enriquecería de inmediato.

Se puso a la venta al público a partir de 1958 e ininterrumpidamente hasta 1960, como Hypnogenic (efecto hipnótico) en general. Para las mujeres embarazadas como antiemético para luchar contra ‘la enfermedad de la mañana’ y otros síntomas (la talidomida se usaba como sedante). La talidomida se recetó en la década de 1950 por primera vez para tratar también la ansiedad, el insomnio y, otros efectos en mujeres en estado.

La talidomida se vendió en más de cuarenta países, con docenas de nombres comerciales, sola o mezclada con otras drogas. La recomendaban para el resfriado, la tos, el asma, el dolor de cabeza, la ansiedad y sobre todo para el insomnio, y para las mujeres embarazadas y su molesto ‘día siguiente‘, las arcadas, vomitonas, etc.…

La promocionaban para tranquilizar a los niños en los consultorios de los médicos. La campaña publicitaria giraba alrededor de su bajísima toxicidad. El consumo masivo se vio favorecido en varios países que autorizaron su venta libre. Se afirma hoy que en total se expidió más de un millón de dosis, lo cual es posible porque entre los países que mencionamos más abajo no hemos incluido los de América latina, por lo menos, Argentina, Chile, Venezuela, Perú, Centroamérica, que es de donde se han recibido más cartas de víctimas hoy totalmente desamparadas, excepto Chile

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