Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Ascohastalanausea escriba una noticia?

Rey Felipe VI: el imperfecto rey perfecto

10/08/2014 00:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

No quiero un rey impoluto, intachable, ni mecánico, ni aséptico. No quiero un robocop como rey. Y no digo que Felipe VI lo sea, digo que mi deseo es que sus pasos no se encaminen hacia ese indeseable rey

No quiero un rey perfecto. No quiero un rey infalible, ya lo es el Papa y así le luce el pelo a la iglesia. Quiero un rey persona, un rey humano, un rey de sangre roja que compatibilice su vida con su función, un rey que además de parecer bueno, como la mujer del Cesar, además, lo sea. 

Felipe VI tomó posesión de su cargo como Jefe del Estado Español y desde entonces todas sus decisiones, sus actos, sus recepciones y salidas, han sido perfectos, de libro. Pero esa perfección puede estar revelando una desafección e indolencia que a mi no me augura nada bueno si no se compagina además con gestos y actitudes propias del ser humano.

No quiero un rey impoluto, intachable, ni mecánico, ni aséptico. No quiero un robocop como rey. Y no digo que Felipe VI lo sea, digo que mi deseo es que sus pasos no se encaminen hacia ese indeseable rey porque, si así fuere, mi próximo artículo al respecto será despiadado y terminará con mi apego hacia la monarquía.

Lo dije aquí en un artículo anterior cuando tildé a Juan Carlos I como el "perfecto rey imperfecto" porque nada me tranquiliza mas que tener por rey a un ser humano que se equivoca y rectifica, que tiene corazón, que se enfada, que se emociona y llora, cuando la ocasión lo requiere.

En el caso de Felipe VI y la reina Letizia me preocupa la profesionalidad de esta última para manejar la imagen y la puesta en escena ante cualquier situación y circunstancia y como se percibe que manejan hasta los mínimos detalles, pues no deja de producirme un cierto recelo.

No aplaudo su distancia de Doña Cristina por más que fuere lo políticamente correcto

Sin ir más lejos, echo de menos, por ejemplo, un rey más próximo a sus padres, más aún cuando han sido sus antecesores en el mismo cargo. La humildad y paso atrás de su padre desde la abdicación para no deslucir al entronizado rey no ha sido correspondido hasta la fecha por su hijo, excepción hecha de su madre con la alusión en el discurso de toma de posesión. 

Más aun, Felipe VI hoy, es Rey y Jefe del estado Español, porque la Constitución Española de 1.978 consagró la grave contradicción de proclamar la igualdad de sexos hombre y mujer y la no discriminación por este motivo como derecho fundamental para, a renglón seguido, proclamar la discriminación de que el llamado a suceder en la corona de españa fuera el primogenito varón con exclusión de la primogenita mujer.

Y parece que no urge esa rectificación casi cuarenta años después porque no ha nacido ningún hijo varón del matrimonio, ni se le espera y, por tanto -y salvo sorpresas de paternidades bastardas y no reconocidas- la sucesión recaerá en la primogenita del actual rey la Infanta Leonor. Sin embargo, en mi opinión, esa espera al momento en que se plantee una reforma constitucional que permita modificar ese aspecto de la carta fundamental, no debe servir de pretexto para que desde ya la corona hiciera público su inquebrantable posicionamiento al respecto.

Más aún, sería ideal que la primogenita que debió reinar, Doña Elena, hiciera una declaración institucional renunciando a sus derechos dinásticos por este motivo para evitar especulaciones cuando se modificara la constitución en ese sentido, aún cuando la misma no fuera tecnicamente necesaria.

Pero más aún echo de menos algún gesto hacia su hermana Doña Cristina, su cuñado Iñaqui y, más aún, sus sobrinos, porque si respecto de cualquier imputado o reo nuestra constitución proclama su presunción de inocencia hasta tanto sean juzgados y condenados y, aún después, si resultan condenados, Doña Concepción Arenal nos enseñaba que hay que aborrecer el delito y compadecer al delincuente, cuanto más cabe esperar este apoyo cuando hay vínculos de sangre, por encima de los errores y eventuales delitos cometidos. Pero claro, para ello hay que ser un rey humano, un rey que está por encima del que dirán y que pensarán, un rey que no antepone lo politicamente correcto a lo que humanamente haría cualquier español de bien. Una lección y una enseñanzade vida que Doña Sofia, su madre, bien podría darle a su hijo y a su nuera. 

Doña Elena debe proclamar su renuncia al derecho dinástico por su primogenitura

AscoHastaLaNáusea


Sobre esta noticia

Autor:
Ascohastalanausea (267 noticias)
Visitas:
1721
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.