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Los olores, el olfato y la nariz humana, un mundo bastante olvidado.Los aromas de Trump

01/06/2018 03:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En las escuelas se enseña a utilizar todos los sentidos menos el olfato. Y sin embargo la nariz humana es un instrumento fabuloso para el descubrimiento de nuestro entorno. De ella puede incluso salir una nueva carrera

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Hoy se dice en todas partes, en periódicos, internet y televisión que tenemos cinco sentidos pero sin embargo, en la práctica se omite el quinto no sabemos por qué. Y sin embargo la nariz humana es un instrumento fabuloso para el descubrimiento de nuestro entorno, como lo demuestran desde hace siglos los japoneses en especial y algunos otros pueblos de Asia. De ella puede incluso salirles una nueva carrera. 

El olor es vital para la atracción entre sexos, aunque muchos crean que es indetectable. El sudor, el “aroma” corporal, tienen un efecto positivo en cualquier relación entre personas de diverso sexo. Los genes del sistema inmunitario determinan la composición de las bacterias de la piel de una persona. 

El llamado complejo de Histocompatibildad Fundamental (CHF) influye claramente en el tipo de olor que una mujer encuentra atractivo en un hombre. Los hombres con una Histocompatibildad diferente al CHF femenino son los que más las atraen. Claus Wedekind lo ha investigado a fondo 

Nuestra olfativa y la de los orientales marca la diferencia de sentir un mal olor y crear el aroma deseado. Según el diccionario de la Academia de la Lengua, oler es una sensación que las emanaciones de ciertos cuerpos producen en el olfato humano o animal. Hay sinónimos del olor agradable, del olor desagradable y los adjetivos del olor son muchos. Y el olfato  está bien definido como el sentido con que percibimos los olores.Y mal conocido y mal explotado es el pariente pobre de nuestras facultades sensoriales y culturales”- 

LA NARIZ DEL VINO- 

Pero a base de no utilizarlo estamos perdiendo uno de nuestros sentidos. Hay sin embargo un hombre que  puso de moda el olor (o los olores) en Europa. Se trata de Jean Lenoir, de 45 años, que coleccionaba olores como otros coleccionan cuadros o sellos postales. Fue hace más de una década años que este singular hombre decidió definir 54 aromas de frutas, de flores, de bosque, de vinos, presentes en la naturaleza. A este hombre, que mereció figurar en el Libro Guinness 2000, se le llamó “La nariz de Europa”. “La nariz del Vino”. 

La labor de Lenoir es tan sutil como el tacto para un médico.  Jean Lenoir sabe lo que deduce pues su nariz es la que trabaja o para él. Tras mover la copa delicadamente con un tercio de su contenido y llevárselo a la nariz, percibe sus aromas y no tiene casi que adivinar a qué familia pertenece ese olor (floral, frutal, vegetal, transgénico, especiado, animal, tostado, etc..Luego nombrarlo tras degustarlo capta sutilezas y responde a preguntas, cuando la nariz ha hecho ya su trabajo. Naturalmente se sabe de memoria las características de todos los vinos blancos o tintos de Europa y el origen de las cepas. Tiene un vocabulario ad hoc que le permite describir el vino sensorialmente. El olfato desempeña un papel capital en la degustación que permite al dueño de una gran bodega saber si está ante un gran néctar en la nueva cosecha o no. Todo esto enunciado a grosso modo para clientes o amigos 

Hoy los olores genuinos buenos o malos se hacen desaparecer a golpe de perfumes, desodorantes, para las axilas o para los pies, de vapores lavanda o colonia baratas en los servicios en las estaciones más frecuentes del Metro. De sustancias químicas para que los vinos no sólo sepan sino que huelan mejor.Más que la limpieza misma, comenta Lenoir- buscamos el olor limpio. La cultura nos impone un código de buenos olores

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Toda una comisión para medir el olor del río Sena 

Ante el aumento de quejas por parte de quienes viven en las riberas del río Sena a causa de los olores industriales procedentes de las industrias, la Comisión para la Energía Atómica de Francia (CEA) ha pedido a sus técnicos un mapa de los olores de toda la zona. 

Elegidos por su capacidad de hacerse sentir más que otros se han clasificado cinco familias de olores, los de azufres, los ácidos, los de alcoholes los ligados a la descomposición de materias vivas y los derivados de la acetona. Y para esta calificación se han utilizado narices humanas “y eso porque no existe hoy día aparato alguno que registre de forma tan precisa los olores –según explica el especialista Marie-Line Perrin, investigadora del departamento de olfatimetria de la CEA francesa. 

Fue hacia 1970 cuando los ingenieros comenzaron a interesarse en Europa por la forma de disminuir los olores industriales, pensando por entonces que el conocimiento de sus estructuras químicas bastaría para poner en servicio sistemas de depuración eficaz para contrarrestar los “vapores nauseabundos”. Pero dos técnicas modernas ad hoc, la llamada cromatografía en fase gaseosa y la espectrografía de masa han resultado ineficaces o superadas.

 

Si el análisis químico permite identificar las moléculas olorosas o como hoy se dice odorantes, no permite medir el olor, es decir, establecer una relación cuantitativa entre la concentración de los efluentes y las molestias que sienten quienes huelen o sienten tales olores 

“Pronto tuvimos que abandonar el análisis psicoquímico para lanzarnos al análisis sensorial” –comenta Marie-Line Perrin. La nariz humana triunfaba sobre la nariz química, pero resultaba tener una lectura global de los olores no una lectura analítica. La nariz es mil veces más sensible que la máquina más sofisticada. 

Lo que debe aprender nuestro olfato es a conocer los olores porque el aparato olfativo humano es capaz de diferenciar 10.000 aromas o efluvios diferentes. Puede descubrir incluso s su concentración en el aire (no sobre papel) un trillonésimo, es decir una molécula olorosa por mil millones. Pero naturalmente hay que aprender a denominar los olores, a reconocerlos, ya que su nombre es la única referencia tangible que tenemos para “señalarlos”. 

¿Cómo descubrir un olor? Tanto su intensidad como su naturaleza son para los técnicos totalmente subjetivas. El olor no es una propiedad de la molécula sino el resultado de la forma en que lo captamos. 

Cuando el aire cargado de moléculas atraviesa las ventanas de la nariz llega a la mucosa olfativa, una mancha amarillenta que recubre dos centímetros cuadrados del techo de las fosas nasales. Se compone de gran número de células nerviosas, 250.000 por milímetro cuadrado cada una de las cuales está dotada en la extremidad que mira a la atmósfera de un manchón de pelos o pestañas bañadas de un líquido abundante, el moco. Allí las moléculas gaseosas se disuelven y excitan las pestañas.  Sigue la formación de una señal eléctrica que se amplifica un millón de veces antes de ser transmitida hacia el bulbo olfativo, donde la señal queda inscrito o se fija bajo la forma de una imagen que el cerebro reconoce 

Ahora cada deportista escritor o actor quiere tener su perfume y no solo el aroma sino la originalidad se están perdiendo

Los investigadores del Laboratorio de Neurología Sensorial de la Escuela Práctica de Altos Estudios, en París, han mostrado que dos animales sometidos al mismo olor registraban en el bulbo olfativo dos imágenes distintas. “Las moléculas son las mismas pero los receptores de las señales pueden diferir de un individuo a otro. Tienen sus características genéticas propias. Es algo así como las huellas digitales” –explica el Dr. Patrick McLeod. 

No es de extrañar que, en las industrias, no solo de perfumes y vinos, la dirección no haya logrado prescindir de gente con cualidades olfativas brillantes. En Londres hay especialistas los que “prueban” el agua potable antes de dejarla salir a las redes urbanas para el consumo humano. Un error que se deje pasar, puede ser la chispa de una epidemia de tifus o cólera 

Los grandes industriales continúan en la búsqueda de una nariz artificial que no se equivoque nunca y que sepa “señalar los olores” o sea algo más perfecto que nuestro olfato. En el cuadro del Proyecto Europeo Olfato, se intenta crear la primera nariz artificial, que aún no se ha encontrado.

 

Gracias a los aportes de la inteligencia artificial especialmente los que se refieren al reconocimiento de formas, los ordenadores, asistidos de sistemas especiles han podido encontrar las moléculas y sus olores en función de las imágenes que proyectan en el bulbo olfativo. Pero si hoy la parte informática de la nariz artificial está muy avanzada, los mejores captadores robóticos de que los investigadores disponen son mil veces menos precisos que nuestras células olfativas. 

Nuestra nariz sigue siendo lo único perfecto en el terreno de los olores industriales o de cualquier otra cosa. Nos falta nada más el saber señalarlos y eso lo estamos aprendendiendo. Es incluso una nueva carrera como la de Jean Lenoir, que gana millones de Euros en las bodegas más famosas de vinos y licores con sólo usar la nariz antes de que los caldos  vayan a los mayoristas. Por eso es por ahora Lenoir es la nariz del “vino” de Europa.                                   

Las sensaciones olfativas suelen confundirse con las del gusto, ya que ambas son producidas por el mismo estímulo químico. Sin darnos cuenta apreciamos algunos alimentos más por el olor que por el sabor. Y el olfato puede contribuir a la iniciación de los procesos de digestión. Cuando un olor alcanza el centro olfativo del cerebro, éste envía al estómago los estímulos adecuados para que comience la producción de los jugos digestivos y en ese proceso interviene también la visión, de tal forma que ante la presencia de la comida empieza a producirse saliva en la boca lo que puede facilitar la digestión.

Si en cuestión de gustos hay mucho escrito, en cuestión de olores, poco. Lo que place a unos, desagrada a otros. En uno de sus últimos números la revista “Time” reveló que la vainilla era el aroma favorito de los ciudadanos norteamericanos. Los yanquis encontraban en la vainilla una sensación de bienestar, mientras en Francia lo vinculaban a la elegancia y la feminidad. En cambio en muchos países asiáticos lo repelen porque les da asco.

Y los “ambientadores de masas” que producen placer y bienestar a unos provocan sensación de mareo a otros. Depende de continentes y hasta de latitudes geográficas 

La investigación médica ha podido determinar que ciertos olores agradables alivian el dolor a muchas personas, ya que el olor altera la percepción dolorosa ligada al tacto. La investigación de ese hecho en profundidad da luz verde a una nueva visión del dolor y sobre todo a su tratamiento. Nos hallamos ante algo muy importante que se puede estudiar más en profundidad si a algún paciente le interesa. 

Sin embargo eso no quiere decir que sean los perfumes caros, la mejor medicina. Eso es precisamente algo que los especialistas están también tratando de establecer y no  han llegado a ningún acuerdo 

Porque hay  intereses astronómicos de por medio. Baste con decir que una nueva fragancia, recién descubierta, que se venderá esta navidad en unos grandes almacenes de Nueva York, ha sido valorada en l99.381 dólares y entrará de seguro en el nuevo libro Guinness de Records, bajo el epígrafe del perfume más caro del mundo. Sí es todo un record, que habrá quien pague con o sin crisis

Una web japonesa desarrollada por la empresa Kayac, se ha propuesto trazar el mapa del olor del mundo. No desvela a qué huelen las nubes, pero menciona el “aroma del sol”. Nioi-bu es el olfato globalizado.  De momento, el sitio tiene registrados más de 160 efluvios de diferentes lugares del planeta, que van desde el olor del “arroz al vapor” al hedor que expelen “los calcetines usados en verano”, pasando por la fragancia de la lluvia o de “las naranjas al sol”  Los internautas que lo visiten pueden rastrear esencias directamente en el mapa del mundo que incluye el sitio o usar un índice para encontrar el olor que les interese.  Algunos de los más de 200 participantes que según Kayo Matsubara, portavoz del equipo de desarrollo de la web, tiene Nioi-bu, señalan “un olor a boñiga de vaca” en la ciudad de Fujisawa, al sudoeste de Tokio.  Otros, mencionan que hay “gatos con halitosis” vagando por las calles de Kamakura, a unos 50 km al sur de Tokio, y que en Ayuthaya (Tailandia) atufa a “incienso, hierba, suciedad y perros callejeros”.  Pero no todos los olores que se reseñan apestan. Algunos usuarios prefieren recordar el aroma de algunos manjares o el perfume a ropa recién lavada. En París, dicen, huele a “jabón de verbena al lado de un monasterio”.  Mientras, en los comentarios, se discute sobre la conveniencia de usar perfume o sobre cómo calificar el olor del “vino vertido sobre una alfombra”. Cualquier aroma, tufo o pestilencia tiene un adjetivo asociado para los coleccionistas de olores que se congregan en esta página y que hacen suya la rotunda afirmación del protagonista de El perfume: “Quien domina los olores, domina el corazón de los hombres.”  Lo único que les falta, según Matsubara, es “incluir una aplicación para reconocer olores”. “Éste es nuestro próximo reto”, asegura, pero olvida que

ha dejado a Trump de lado y resulta que el hombre color naranja con las elecciones decidió lanzar al mercado su propia fragancia (¡no es broma!), y por supuesto su ego no le permitió ponerle otro nombre que no fuera el suyo, así nació la fragancia: “DONALD TRUMP”. Son dignos de contarse algunos datos muy curiosos sobre este proyecto: primero, Trump no quiso invertir en desarrollar una botella nueva, única y distintiva para su fragancia, como lo había hecho su hija Ivanka con su propio perfume que tuvo éxito. Trump decidió olvidar a Ivanka, no consultarle, y copiar la botella de otra fragancia que ya existía en el mercado: LAUDER FOR MEN y solo cambiar el color de la tapa. Creyó que nadie se daría cuenta, igual que las palabras de su señora esposa dijo el día de la Convención Republicana. “Esto de la piratería y el plagio parece gustarle mucho al señor Trump”.

En cuanto al “jugo” o contenido de la fragancia, no eligió a una nariz reconocida y especializada para desarrollar su aroma ni buscó quien lo ayudara a encontrar ingredientes únicos. Trump prefirió ir donde un productor de esencias muy barato y de baja calidad para lanzar su perfume. Para negociar mejores precios ofreció al productor que lanzaría al menos cuatro fragancias más al mercado. “ ¿Por qué lanzar una sola porquería al mercado si puedes lanzar cuatro mierdas?- debió pensar Donald Trump. Su primera fragancia obtuvo una calificación en las encuestas de 1, 95 en una escala de 5 puntos.El presidente cumplió su palabra al pie de la letra y un poco más tarde, al final del año, lanzó Success para hombre y después en el 2016 introdujo Empire. Para estas dos fragancias decidió usar la misma botella de línea, para ahorrar costos así como ofrecer un contenido de pésima calidad. No faltó quien cayera en su juego y comprase un lote entero de estas botellas. El cuarto, y último lanzamiento (gracias a Dios) lo dejó a cargo de su hija Ivanka Trump, quien lanzó su fragancia femenina con el original nombre de “IIvanka Trump”, aunque distitnto  su propio perfume. Nuevamente usó una botella común y barata. Del aroma mejor ni hablemos. Las encuestas le dieron a esta fragancia una calificación de 3.9 puntos. Actualmente las cuatro fragancias de Donald Trump, ya están descontinuadas del mercado (¿por qué será? ¡qué extraño!). Alguien dijo en broma que las había comprado Hillary Clinton.Pero lo más probable es que se hayan pagado con fondos de la Casa Blanca o del Pentagono.

No duden que este ridículo personaje antes de dejar el poder, en muy poco tiempo veamos en el mercado el perfume de “MELANIA” y por supuesto algunos otros más con nombres como: “WHITE HOUSE” y “THE WALL(El Muro providecial), que venderá a doble precio y del que ha encaragado miles y miles de ejemplares, con un formato de botella de tequila, todo eso avalado por su “prestigioso” nombre. Todo México se va a reir y van a echar la fragacia a las ratas

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