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Meditando en la educación en mi país

02/11/2011 11:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Que pasa con la educación en estos días? ¿Es un problema de mi país o es general? Medite en estas preguntas y paso a escribirle mis conclusiones

No soy escritora ni mucho menos, pero hace unos días sentí la necesidad de poner en letras mis pensamientos. Y más lo hago por la preocupación que a mi llega al darme cuenta lo mal que esta la educación en mi país. Me vienen a la memoria aquellos años en los que la escuela se veía como un lugar especial, los maestros nos inspiraban respeto y nos sentíamos orgullosos de portar un uniforme o de representar un colegio. Esto hoy día esta muy lejos de ser así.

Recuerdo mi primera semana de clases, tengo que confesar que al ser una niña mimada, viviendo en un hogar donde no me faltaba nada, no quería tener que distanciarme para ir a otro lugar donde nadie me conocía y es más se me exigía hacer lo que otras personas querían y no lo que yo, dado lo consentida que estaba quería hacer. Así es que como pueden imaginarse esa primera semana de clases fue horrible para mí y que decir para mi pobre padre que me llevaba todos los días a la escuela y yo me regresaba caminando detrás de él llorando cual Magdalena porque no me quería quedar en ese nuevo lugar que a vistas me parecía terrorífico. Paso una semana en este suplicio hasta que la dueña y señora del salón de primer grado, la maestra Lámbiz como es su apellido, porque todavía sigue con nosotros en este mundo, decidió que iba a poner en práctica sus dotes como maestra y me iba a convencer de que aquel sería de ahora en adelante mi lugar preferido. Muy sabiamente, me dijo una mañana, “niña venga acá” “sabes que yo necesito una asistente en el salón de clases que me ayude con estos estudiantes, que se siente al lado mío”, palabras mágicas para mi, descubrí en ese entonces mis dotes de líder y lo mucho que me iba a gustar estar a cargo de algo y enseñar. Créame que acabaron los problemas para mi padre ya que desde ese momento nunca más salí del aula de clases. Y quien me iba a decir que muchas décadas después iba a estar yo frente a un grupo de estudiantes dictando una clase. Si porque tanto me gusto aquello que hoy día soy profesora.

Claro las cosas han cambiado mucho, hoy por lo que he podido percibir ya la escuela no es vista con esa aura especial ni los maestros son símbolo de respeto. Muchas veces escucho a padres decir “es que las cosas han cambiado, antes los maestros se hacían respetar y ahora como ya solo les importa su dinero, les da igual lo que hagan los estudiantes” por otro lado escuchas a maestros decir “es que los estudiantes no quieren aprender, y los padres no les prestan atención y dejan que ellos hagan lo que les da la gana” y así cada uno se refugia en el otro, buscando culpables del poco interés y alto fracaso que hay en las escuelas.

Y yo me pregunto ¿No debería esta ser una responsabilidad compartida? Sí porque volviendo a mis años escolares, yo recuerdo que mis padres diariamente estaban pendientes de lo que yo hacia en la escuela y por otro lado en la escuela la maestra estaba pendiente de mi como persona y mi desarrollo familiar. Sí, antes había una interacción entre padres y maestros cual matrimonio para buscar un bien común, el de desarrollar jóvenes productivos y con altos valores morales.

Los padres han convertido la escuela en grandes guarderías para sus hijos, sin importarles si aprovechan el tiempo en ellas

Es triste decirlo pero hoy día pareciera que aquel matrimonio entre el docente y el padre de familia llego a su fin y pasamos por un mal divorcio en el que egoístamente ambas partes no están interesadas en los más afectados nuestros estudiantes. Hoy vemos docentes que escudándose en que los muchachos no quieren aprender no dan el máximo para interesarlos y encauzarlos nuevamente por las riendas del estudio. No han aprendido a descifrar el código juvenil y a entender la inmadurez por la cual nuestros estudiantes pasan, por lo que se les hace difícil llegarles a lo profundo de sus conciencias para motivarles. Y por otro lado, vemos padres que han convertido la escuela en grandes guarderías en las cuales los maestros les cuiden a sus hijos por lo menos por unas horas, sin importarles si estos aprovechan las horas que pasan en las aulas de clases. Sí esa es la educación a la que nos enfrentamos hoy día. Es triste pero es urgente un cambio de actitud, y señores no crean que hablo solo de la educación pública, la cual de por sí recibe todos los malos augurios, no, me estoy refiriendo a la educación en general, porque también en la privada se da la misma situación, lo digo con toda propiedad, ya que he tenido la oportunidad de laborar en ambas.

Es urgente un esfuerzo por reconciliar padres y maestros con miras a sacar adelante a esta generación de estudiantes, que cada día se sienten mas abandonados a su suerte, por falta de una correcta guía. Y dirían algunos pero es que aunque se les hable ellos no escuchan, puede ser que sea cierto, pero como dice mi madre, “tu deber es seguir hablando, algo se les quedará”, sabias palabras, no debemos dejarnos vencer por su inmadurez, porque entonces que diferencia habría entre ellos y nosotros. Si nos dejamos vencer por su rebeldía e inmadurez, no estaríamos haciendo lo mismo y en nosotros seria imperdonable ya que conocemos cual es el final de tal acto. Qué nos toca, pues, seguir como bueno guías hablando, dando instrucción, esforzándonos por ser mejores maestros cada día, alguno que otro sabrá apreciar nuestro esfuerzo. Me vienen a la mente las palabras del más grande maestro de todos los tiempos Jesús cuando en una de sus parábolas asemejo la labor de enseñar a la de un sembrador que esparce la semilla diariamente y aunque algunas no caigan en terreno productivo otras si lo harán y al final tendrá una buena cosecha. Claro esto solo se dará si cumplimos lo que dijo el Apóstol Pablo cuando menciono “que si sembramos parcamente, cosecharemos parcamente, pero si sembramos liberalmente, cosecharemos liberalmente” (2 Cor. 9: 6) en otras palabras si somos buenos sembradores nuestra cosecha será buena. Lo que significa que nuestra labor como maestros no depende de si nuestros alumnos aprecian lo que hacemos o no, sino de la actitud que tengamos hacia esta gran labor, y al final si tenemos una actitud correcta veremos los frutos de la misma.

Volviendo al pasado, debemos retomar la actitud de los antiguos maestros y padres, cada uno debe asumir su responsabilidad, cada uno debe ver el rol importante que tiene en la vida de nuestros hijos. ¡ Dejemos de echarnos la culpa unos a los otros y de una vez por todas hagamos el cambio, nuestra juventud lo reclama!


Sobre esta noticia

Autor:
Liriett (1 noticias)
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Opinión
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