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El lenguaje inclusivo. ¿Cuánto y dónde?

28/11/2017 08:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

No debe esconderse la presencia femenina basándose en normas de la academia, cuando no sea cómodo incluir ambos sexos, elimínese a ambos, sobretodo en centros de estudios y círculos profesionales

Quisiera que los que no lo saben, se informen de como se llegó a la fórmula en que donde hay 99 mujeres y un varón se habla de 100 hombres:

Antes del renacimiento no hubo reino de la Tierra que no usase el lenguaje inclusivo. Eran tiempos en los que los hombres se iban a intensas campañas guerreras y las mujeres se quedaban al mando de toda la vida civil de las naciones, no solo se dedicaba a la crianza: construía, legislaba, aplicaba justicia y un larguísimo etcétera. El renacimiento tuvo grandisimos exponentes de artes y letras, pero a la vez mucha misoginia disfrazada. Fue, en esa época que los líderes de los movimientos (muchos de ellos sin querer aceptar su verdadera orientación sexual) decidieron anular a las mujeres en la vida pública.

La historia comienza con la escritura. (Esto no es solo un dato curioso), Al sacar a la mujer de las formas de expresión, anularon su voz no porque fuera correcto en el lenguaje, que por cierto està vivo y se adapta al tiempo, sino porque quienes gobernaban el pensamiento consideraban inferiores a la mujer como para siquiera hablar de ella.

De los teatros y cirqueros, que existìan desde antes de esos movimientos llega a nosotros la formula original damas y caballeros, por no mencionar el varón y hembra los creó, tan cacareado por los homófobos y que muchos usan para justificar su persecución al colectivo GLTB, pero lo olvidan a conveniencia cuando se trata de ser inclusivos en su lenguaje.

Ahora bien, ¿debemos feminizar todo sustantivo para quedar bien con la época en la que estamos?.  En el caso de centros de estudio y de círculos profesionales, debe hacerse.  De esta manera se refuerza que las mujeres estamos en todas las esferas del conocimiento actual.  Cuando estudiaba en Zaragoza, un grupo de estudiantes de ingeniería química estaba compuesto totalmente de mujeres.  Una profesora me las presentó como las ingenieros quimicos.  Le hice visible la incoherencia entre el artículo y los sustantivos y me dijo que que se podía hacer si el Centro de Estudios se llamaba Escuela de Ingenieros.  Probablemente se llamaba así desde que no ingresaban chicas, le dije: "hay que cambiarle el nombre para que refleje lo que ahora es".  Alguna vez lo comenté en un seminario de feminismo y educación.  Por fortuna en los cinco años que duró mi doctorado se impuso el buen sentido y el centro se llama ahora Escuela de Ingeniería y Arquitectura, tal y como lo reflejan mis certificaciones de estudio para mi inmenso placer.

Al sacar a la mujer de las formas de expresión anularon su voz quienes gobernaban el pensamiento y consideraban inferiores a la mujer como para hablar de ella

Este nombre es inclusivo sin ser chocante.  Se está allí para estudiar ingeniería, seas varón o mujer.  Escribir Escuela de Ingenieros e Ingenieras habría sido una tontería que enlarguecía innecesariamente el nombre del centro.

Si se observa, las profesiones que requieren baja preparación académica están feminizadas hace rato, pero las que reflejan mayor nivel de estudios son reticentes al cambio, no es por casualidad, aun el porcentaje de varones es mayor que el de mujeres y la gran mayoría de estos o no le ven importancia al cambio o creen que así debe seguir siendo.

Cuando estaba llenando el formulario de expedición de mi título se me preguntó si quería que escribiesen Doctor o Doctora, se me salió el cobre y le hice un comentario a la joven que me atendía: le dije, Doctora, no necesité un implante entre las piernas para lograr lo que logré.  La chica se sonrío y me dijo, nunca lo había visto así...

De lo que siente tu corazón habla tu boca, cuando aceptamos anglicismos y barabarismos como para meterlos en el diccionario de la real academia y a la vez adversamos el lenguaje inclusivo por ir contra las normas de la misma, algo me hace entender que aún hay mucho trabajo por hacer en la temática de igualdades.

Si se observa, las profesiones que requieren baja preparación académica están feminizadas hace rato, pero las que reflejan mayor nivel de estudios son reticentes al cambio, no es por casualidad


Sobre esta noticia

Autor:
Galia Pérez Ntt Radio (20 noticias)
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Opinión
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