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Dos hijos ilegítimos del ex rey Juan Carlos hacen temblar a la Corona y al sistema

15/01/2015 05:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El blindaje que el PP logró dar al rey la aforalidad le sirve solo para causas penales. Se espera que el Supremo irá hasta el final. Sus dos hijos ilegítimos no quieren más que tener un padre biológico aunque desde los días de Franco se hizo lo posible para que no lo tuvieran

Ingrid y Albert: “Somos hijos del Rey Juan Carlos de España... nunca reconocidos, hasta ahora“...

Ingrid vive en Bélgica y Albert en España aunque vivió varios años en México. Ingrid y Albert se conocieron hace poco. De diferentes madres, ambos reclaman la paternidad del rey Juan Carlos I:

 

Ingrid Sartiau, de 46 años, veía un día la televisión junto a su madre, Liliane Sartiau. En la noticias aparecía el rey Juan Carlos de España. Para la joven, él no era más que un personaje importante de otro país. De pronto su madre le dijo “Este hombre es tu padre”.

Seguramente el mundo se le vino encima. Liliane y Juan Carlos de España se conocieron en Francia en 1956. Luego la pareja se reencontró diez años después en una feria en Luxemburgo, nueve meses después nació Ingrid.

Aunque Ingrid sabía la identidad de su padre desde hacía varios años,   fue solo hace unos meses que empezó a investigar más sobre él. Quizá los escándalos protagonizados por Juan Carlos le picaron la curiosidad. La infanta Elena tiene 48 años, Ingrid 46 y la infanta Cristina 47. Saquen cuentas.

El Tribunal Supremo ha  admitido a trámite la demanda de paternidad presentada contra el rey Juan Carlos por Ingrid Sartiau. El pleno de la Sala de lo Civil ha decidido admitir la demanda de Sartiau en contra del criterio del fiscal, que consideraba que no había elementos de prueba suficientes. En el mismo pleno, la sala rechazó la otra demanda de paternidad presentada contra Juan Carlos de Borbón, registrada por el español Albert Solá Jiménez, nacido en Barcelona en 1956.

Para que una demanda de paternidad sea admitida a trámite es necesario, según el artículo 767.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que exista “un principio de prueba” de los hechos en los que se basa. Según la fiscalía, ninguna de las dos demandas de paternidad presentadas contra el Rey cumple estos requisitos. Pero tras analizar la documentación adjuntada por Sartiau y Solá Jiménez, los magistrados de la Sala de lo Civil concluyeron que la petición de la mujer belga sí contiene una prueba que sustenta la admisión a trámite de la demanda. Otras fuentes habían  descubierto en la ciudad belga  de Gante en Bélgica a una hija natural del rey Juan Carlos I de España; ella vive en un barrio periférico de esa ciudad. Se llama  Ingrid Sartiau, tiene 46 años. Según la prensa local, la relación amorosa entre la mamá de Ingrid y Juan Carlos empezó en Francia donde ella trabajaba de institutriz. Y tuvo un idilio intenso con  el “hombre guapo”, pero al dejar su cargo todo se rompió.

La prueba legal, según fuentes del caso, un acta notarial firmada por la madre de Sartiau, Liliane Ghrislaine Sartiau, que actualmente tiene 80 años, en la que cuenta que mantuvo una breve relación con Juan Carlos de Borbón a finales de 1965. Fruto de esa relación, según el relato de la mujer, nació Ingrid Sartiau en agosto de 1966, un año después que la infanta Cristina y tres antes que el rey Felipe VI. Tras conocerse la decisión, la Casa del Rey ha expresado, su respeto a la “independencia” del Poder Judicial. Un portavoz del Palacio de la Zarzuela ha declinado hacer más comentarios sobre esta decisión.

Según el abogado de Sartiau, Jaume Pararols, el acta notarial, y sobre todo la posibilidad de que Sartiau y su madre declaren ante el Supremo, ha resultado clave en la resolución del tribunal. “Creo que para la admisión a trámite ha sido fundamental el ofrecimiento que hemos hecho de que declaren Ingrid y su madre, que podrá explicar con detalle todo lo que los magistrados deseen saber sobre cómo fue su relación con el Rey”, señala Pararols. “Junto al acta notarial con un relato de los hechos pormenorizado presentamos como petición de prueba anticipada estas dos declaraciones. Lo único que quiere mi clienta es ver a su padre”, sostiene el letrado.

Las dos demandas de paternidad fueron presentadas en 2012 en juzgados ordinarios cuando Juan Carlos I todavía era jefe de Estado, pero los jueces las rechazaron por la inviolabilidad que regía sobre él. Tras su abdicación en junio pasado, los demandantes las volvieron a presentar y ambas recayeron en el Tribunal Supremo después de que el Parlamento, mediante dos enmiendas en la ley de racionalización del sector público y solo con los con los votos del PP, aprobara el aforamiento de don Juan Carlos, las reinas Letizia y Sofía y la Princesa de Asturias. Posada califica el aforamiento de Juan Carlos I de “chapuza”

    

Mientras que los diputados o los ministros solo están aforados para asuntos penales cuando ocupan el cargo y casos civiles que tengan que ver con su actividad pública, la norma aprobada para la familia real les otorga aforamiento para asuntos privados. Cuando la ley se aprobó, en junio pasado, ya se conocían las demandas de paternidad contra el padre de Felipe VI y, por tanto, que sería el Supremo el que tendría que decidir sobre su admisión.

Después de que Sartiau llevara su caso a los tribunales, la Casa del Rey le restó importancia al considerar que tenía escasas posibilidades de prosperar. Sin embargo, los jueces del alto tribunal sostienen que sí reúne los requisitos necesarios para ser admitida. Según fuentes del Supremo, el tribunal emplazará en los próximos días al rey Juan Carlos para que se persone en la causa. El padre de Felipe VI tendrá 20 días de plazo para contestar. Después, se celebrará una vista pública, que solo se evitaría si las partes llegan a un acuerdo. La vista puede ser a puerta abierta o cerrada, pero lo habitual en los casos de paternidad es que sea sin público.

Los jueces decidirán si el rey Juan Carlos I debe presentarse en el juicio y sometido a interrogatorio en la Sala de lo Civil

Si no hay acuerdo entre las partes, el juicio se celebrará previsiblemente antes del verano, según fuentes del tribunal. Los jueces decidirán el resto de los procedimientos.

Cuando presentó la demanda, Sartiau ya solicitó como prueba anticipada la recogida de una muestra de ADN de don Juan Carlos. La demandante puede reiterar ahora la realización de esta prueba y los jueces tendrán que decidir si la piden. El Rey podría negarse a someterse a ella, pero si la sala tiene otros elementos de prueba, la demanda podría prosperar. Don Juan Carlos podría también prestarse voluntariamente a hacer este test para aclarar, sin que se celebre la vista, si es el padre de Sartiau.

Ingrid Sartiau trató ya hace unos años de demostrar que el rey Juan Carlos era su padre y también el de Albert Solá. Para ello se puso en contacto con un reputado genetista belga, Jean-Jacques Cassiman, y le proporcionó análisis suyos y de Albert Solá que pudieran determinar el parentesco, informa Lucía Abellán. "Las primeras muestras arrojaban una probabilidad del 91%, pero más tarde recibí una nueva muestra del señor Solá que demostraba que no son hermanos. Ella recibió esa información a finales de 2012, pero no la ha querido comunicar públicamente", asegura en conversación con este diario Cassiman, profesor de la Universidad de Lovaina (KU Leuven).

Este experto argumenta que la primera muestra era "limitada" y ofrecía un perfil genético con características comunes en España y "por casualidad" también Sartiau compartía esa información. Pero el examen más detallado demostró, según su criterio, que no hay posibilidad de que sean hermanos.

Tras recibir los resultados, Sartiau envió una carta a la Casa Real en abril de 2013 en la que aseguraba tener "serias pruebas" de que el rey Juan Carlos es su padre. En la misiva, la mujer informó a la Casa del Rey de su desvinculación "completa" con Albert Solá y negó cualquier relación de parentesco con él. "Sartiau lamenta haber acudido a la vía judicial para solventar su filiación paterna y se vio presionada por Solá y por los medios", expone la mujer en su carta, recogida en el informe del fiscal sobre su demanda.

Dos peticiones paralelas con distinto final, al menos por el momento, pero este teatro no ficticio sólo acaba  de comenzar

Primera demanda. Albert Solá Jiménez e Ingrid Sartiau presentaron una demanda de paternidad contra el rey en octubre de 2012. Ambos se habían conocido unos meses antes, cuando Sartiau, de nacionalidad belga, contactó con Solá tras leer en Internet que, al igual que ella, reclamaba ser hijos de don Juan Carlos. Solá defiende que don Juan Carlos mantuvo una relación con su madre biológica, Anna María Bach Ramon, antes de ser proclamado jefe del Estado. Solá, nacido en Barcelona en 1956, fue criado en una familia adoptiva. Ingrid Sartiau, sostiene que es fruto de una relación entre su madre y el padre de Felipe VI en 1965. Un juzgado de Madrid archivó ambos casos por la inviolabilidad que la Constitución otorgaba al jefe de Estado.

Pérdida de inviolabilidad de don Juan Carlos por su renuncia al trono, los demandantes recurrieron el archivo ante la Audiencia Provincial de Madrid. Cuando el rey perdió su inviolabilidad tras abdicar, los demandantes ampliaron sus demandas y la aprobación de la ley que regula el aforamiento de don Juan Carlos hizo que la causa se elevara al Supremo.

Decisión del Supremo. La Fiscalía del alto tribunal solicitó que no se admitieran a trámite las dos demandas de paternidad al entender que no existe “principio de prueba suficiente”. Pero la Sala de lo Civil consideró ayer que la petición de Sartiau sí cumple los requisitos que exige la ley para admitir las demandas de paternidad. El error fue de haber presentado una demanda conjunta.

Acta notarial. La prueba que ha admitido el Supremo es un acta notarial en el que la madre de la demandante, Liliane Ghrislaine Sartiau, que hoy tiene 80 años, declara que en 1965 mantuvo una relación de tres días con “un hombre de 31 años gentil, guapo, dulce y con los ojos azules”. Según su versión, ella no supo que era el Príncipe de España hasta que se lo dijo el conserje del hotel en el que se alojaban. La mujer reveló a su hija la identidad del padre después de que Ingrid Sartiau criticara el viaje de don Juan Carlos a Botsuana.

Convencida de que efectivamente él era su padre, investigó más sobre la familia Borbón y en Internet encontró una entrevista que un tal Albert Solà Jiménez concedió a una cadena de televisión holandesa y entonces se puso en contacto con él.

Albert ya le ha facilitado a Ingrid el número de fax de la Zarzuela, “es uno de los faxes más restringidos que tiene el Rey. El fax que ella mande, le llegará, se lo puedo asegurar.”

Albert dice que apoyará en todo a su hermana. ¿Qué hará Juan Carlos si le reclaman por la vía legal? ¿Qué dirá la reina Sofía, con la que acaba de cumplir 50 años de casado? ¿Qué pensarán las infantas y Felipe de Borbón ?

Albert Solà Jiménez  desde los años noventa ha tratado de demostrar de demostrar ser hijo del Rey sin mucho éxito. El parecido de Albert con su presunto padre, el rey Juan Carlos, y su posible hermano, el príncipe Felipe, es enorme. Albert tiene 52 años y Felipe 44.

 

Su historia comienza cuando el entonces príncipe Juan Carlos viajó de la academia militar de Zaragoza hasta Barcelona. Allí conoció Juan Carlos conoció a María Bach-Ramon, hija de un conocido banquero de aquella localidad, y salieron unos días. Nueve meses después, en 1956, dio a luz a Albert, que hoy tiene 56 años, 12 años mayor que el príncipe Felipe, lo que indica que Albert podría ser el primogénito de Juan Carlos y por tanto el heredero. “Poco antes de nacer yo, el Rey le comunicó la noticia a varios de sus amigos”.

Tras el parto, unas enfermeras le arrebató el bebé a María Bach-Ramon de la cuna para llevarlo a Ibiza. Ahí permaneció hasta los cinco años y luego lo regresaron nuevamente a Barcelona, donde fue adoptado por la familia Solà Jiménez.

La expresión “Chupete verde” le dio una pista a Albert para identificar a su padre biológico

Ya de mayor, Albert investigó sobre su familia biológica y en unos documentos encontró la expresión “chupete verde”, un término que se usa para referirse a los bebés de sangre real.

“Estuve viviendo en México, volví para investigar mi adopción. Pero desde entonces no puedo salir del país, dicen que por seguridad. Estoy encerrado, como en una jaula”, declara Albert.

El catalán Albert Solá y la belga Ingrid Sartiau están totalmente seguros de ser hijos de don Juan Carlos I de Borbón. Y las pruebas genéticas arrojan una probabilidad altísima de que sean hermanos. Para tenerlo todo más claro, Ingrid y Albert se hicieron la prueba de ADN y resultó que eran hermanos al 91%. Las pruebas las hizo el profesor Juan-Jacques Cassiman, reconocido genetista de la Universidad de Lovaina: “La probabilidad de que tengan un progenitor común es casi total. Y los estudios son claros y sin trampa, legales al 100%.”

El Tribunal Supremo estudiará en un futuro si admite o no a trámite las dos demandas de paternidad planteadas en relación a don Juan Carlos de Borbón.

Los 12 magistrados del Pleno de la Sala Civil analizarán tanto las demandas como los informes al respecto de la Fiscalía, que pide en ambos casos la inadmisión a trámite.

La Fiscalía considera que no existe el principio de prueba en las demandas de paternidad que exige el artículo 767.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Dicho artículo reza que "en ningún caso se admitirá la demanda sobre determinación o impugnación de la filiación si con ella no se presenta un principio de prueba de los hechos en que se funde".

Según Solá, el antiguo jefe del Estado mantuvo una relación con su madre biológica Anna María Bach Ramon antes de ser proclamado jefe del Estado

Según el recurrente, Alberto Solá Jiménez, el antiguo jefe del Estado mantuvo una relación con su madre biológica Anna María Bach Ramon antes de ser proclamado jefe del Estado. Solá, nacido en Barcelona en 1956, fue criado en una familia adoptiva. En su demanda, Solá esgrimía una prueba de ADN confrontada por un antiguo perito del CESID que apoyaba la paternidad del rey con "una fiabilidad superior al 99.99 por ciento".

"Dicho documento, si bien no es reciente, llegó a las manos de mi defendido -asegura su abogado- proveniente de una persona cercana a él", añade el escrito, para concluir reclamando que, si esta prueba no fuera admitida debería realizarse otra y llamar como testigo al citado perito, que se identifica con nombre, apellidos, dirección y número de colegiado.

El presidente de lo Civil del Supremo, Francisco Marín Castán, elevó al Pleno el pasado diciembre la resolución de las dos demandas planteadas contra el padre de Felipe VI tras la entrada en vigor de la ley que regula el aforamiento del monarca saliente.

La Sección número 24 de la Audiencia Provincial de Madrid tenía previsto celebrar en septiembre una vista en la que iba a deliberar sobre el recurso de apelación presentado por el abogado de Solá, Francesc Bueno, contra la decisión del Juzgado de Instrucción número 34 de archivar este caso por la inviolabilidad que la Constitución otorgaba al entonces jefe del Estado español.

El hecho de que el CESID y el espionaje de la Corona esté de lleno en el caso es sintomático, los hijos ilegítimos son una espina clavada en el ex rey

El abogado amplió sus alegaciones tras la abdicación de don Juan Carlos y la Audiencia de Madrid elevó la causa al Tribunal Supremo tras los "términos rotundos" de la ley orgánica 4/2014, del 11 de julio, que dispone en su disposición transitoria que los tribunales que estén conociendo de hechos relacionados a los nuevos aforados deberán suspender su tramitación y remitirlos "inmediatamente" al alto tribunal

   

La prensa alemana más seria está seriamente interesada el la multipaternidad de don Juan Carlos

"¿Tiene don Juan Carlos hijos ilegítimos?" Así titulaba  en su edición impresa el Rheinische Post, uno de los diarios más serios y mejor informados de Alemania, una noticia publicada y que la prensa española de difusión nacional,   ha silenciado hasta el momento. Según la citada información, una mujer de nacionalidad belga llamada Ingrid Sartiau, de 46 años; y un español, Albert Solá Jiménez, nacido en Girona hace 56 años, reclaman la paternidad del Rey de España, de quien ambos saben que son hijos naturales y que el padre es el rey de España.

El citado periódico alemán sostiene que don Juan Carlos conoció a la madre de su supuesta hija ilegítima en 1956 en Francia. Diez años más tarde se reencontraron en una Feria en Luxemburgo y la relación entre ambos “subió de tono”. Nueve meses después nació Ingrid en la ciudad de Gante, cuna de reyes y emperadores. En esas fechas el Rey llevaba cuatro años casado con quien hoy sigue siendo su legítima esposa, la Reina Sofía.

El rotativo alemán afirma en la misma noticia que un español de 56 años llamado Albert Solá Jiménez y nacido en Girona asegura, igualmente, ser hijo de don Juan Carlos. Ingrid y Albert se conocieron a través de Internet y decidieron realizarse pruebas de ADN. Los análisis concluyeron que existe una posibilidad altísima (91%) de que ambos sean hermanos.

Tras conocer el resultado de las pruebas, los supuestos hijos naturales de don Juan Carlos han enviado a Zarzuela el resultado de las pruebas y han solicitado a la Casa Real una prueba de paternidad. Una petición que, hasta el momento,   ha quedado sin respuesta.

Otro rotativo alemán, el sensacionalista Bild, recogió la noticia en su edición digital semanas después y publicó una fotografía de los presuntos descendientes de don Juan Carlos, que el portal Abremeloya reprodujo. Los dos periódicos mencionados coinciden en los datos publicados un tiempo antes.

La noticia de los supuestos hijos bastardos del Rey de España ha llegado, incluso, al otro lado del Atlántico. El diario UNO, editado en la localidad argentina de Mendoza, amplía los datos publicados en la prensa alemana al informar de que las pruebas realizadas a Ingrid y Albert “por Jean Jacques Cassiman, reconocido genetista de la Universidad de Lovaina (Bélgica), indican que la probabilidad de que tengan un progenitor común es muy elevada”.

El diario argentino asegura también que Albert Solá es hijo de María Bach-Ramón, procedente de una acaudalada familia de banqueros de Girona, y que nada más nacer fue dado en adopción a la familia Solá Jiménez. La noticia publicada indica que Albert presentó en 2001 una demanda para conseguir su documentación de nacimiento, y que un juez de Barcelona le mostró un centenar de páginas donde se especificaba que al nacer fue inscrito como Albert Bach-Ramón. En alguno de los documentos se citaba la expresión “chupete verde”, que se utiliza para hacer referencia a bebés de sangre real, aunque no aparecía el nombre de Juan Carlos ni de ningún otro rey.

La noticia publicada en el diario argentino UNO sostiene que “Albert está seguro de su relación filial con el Rey”, y que don Juan Carlos conoció a su madre a mediados de los años 50, siendo aún soltero, durante un viaje realizado a Barcelona desde la Academia Militar de Zaragoza, donde cursaba sus estudios. La información añade que Albert “ espera ser reconocido como hijo del Rey”, aunque jamás tendría título u honor real alguno, y afirma que mantiene “una relación cordial con la Casa Real” y que de vez en cuando envía cartas a su padre. UNO asegura que la Casa Real “a veces le devuelve las llamadas y le pregunta si está bien”, y cita al Diari de Girona como fuente de esta última afirmación.

Los citados medios distantes entre sí que se han hecho eco de la noticia coinciden en definir como “época negra” o “malos momentos” la situación por la que atraviesa actualmente la Monarquía española, después de la polémica originada por la participación del Rey en una cacería de elefantes en Botsuana y el presunto romance de don Juan Carlos con Corinna zu Sayn Wittgenstein, del que este blog informó ampliamente.

 

El Palacio de la Zarzuela ha dicho que conoce la historia pero que desconfía de los estudios. El Rey no ha hecho ningún comentario al respecto y seguramente no lo hará y no los reconocerá nunca, si la justicia española no le obliga lo cual es probable.

 

Hasta en un sello postal, Juan Carlos y Alberto son como dos gotas de agua

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Llueve sobre mojado a los Borbón. La Reina es quizá la que más ha sufrido en los últimos meses. El juicio en contra de su yerno, Iñaki de Urdangarin, el destape público de Corina, la amante de su esposo, y ahora esto.

La urgencia con la que el Partido Popular ha impulsado la reforma para el aforamiento de Juan Carlos de Borbón impedirá, previsiblemente, que la Audiencia Provincial de Madrid llegue a estudiar el recurso con el que Albert Solà (Barcelona 1956) pretende reavivar su demanda de paternidad contra Juan Carlos de Borbón.

Que lo vea el Supremo

De esta circunstancia es consciente el demandante, que señala en su escrito que el futuro aforamiento de Juan Carlos de Borbón "no debería ser óbice" para privarle de su derecho a la tutela judicial efectiva. "Si bien, llegado el momento legal se pueden inhibir las actuaciones hacia el tribunal de aforamiento pertinente, no debería privar a mi defendido de todas y cada una de las garantías que ostenta por mandatos legales y constitucionales", señala el letrado.

Además, el escrito cita jurisprudencia del Tribunal Constitucional para afirmar que la inviolabilidad aplicada hasta el momento al rey Juan Carlos "no sería extensible a la esfera civil o jurídico privada" que sí lo ha protegido en aquellos actos que realizó fruto del ejercicio de sus funciones como jefe de Estado. Añade que en el momento en el que Solá fue concebido Juan Carlos de Borbón no era rey ni ostentaba título alguno, y que obra en su poder una prueba de ADN confrontada por un antiguo perito del CESID que confirma la paternidad del Rey con "una fiabilidad superior al 99.99% de probabilidades.".

"Dicho documento, si bien no es reciente, llegó a manos de mi defendido hace escasas dos semanas procedebte de una persona cercana a él", añade el escrito, para concluir reclamando que, si esta prueba no fuera admitida debería realizarse otra y llamar como testigo al citado perito, que se identifica con nombre, apellidos, dirección y número de colegiado.

La razón de la demanda de Albert Solá no es que le sean reconocidos sus derechos dinásticos, aunque es mayor que Felipe VI

“Soy el hermano mayor de Felipe-dice, pero yo no valoro en los hermanos si unos son mayores o menores, para mí son todos iguales. No me interesa la Corona. Felipe está bien donde está.

Albert no ha recibido presiones de la Casa Real. Les ha mandado más de 80 cartas. Un día se presentó en su casa un Mercedes grande. Le traían una contestación de Sáenz de Heredia (María Sáenz de Heredia era la número dos del Gabinete de Coordinación y Planificación de la Casa del Rey). Le decía que habían trasladado el caso a la Generalitat porque el problema era por el geriátrico.

“Sí- explica- porque mi madre estaba muy mayor y yo lo mencionaba en mi carta. Pero yo no esperaba respuesta. Y nunca he recibido presiones ni nada. Me han llamado 10 u 11 veces. Muy secos, muy fríos y metódicos. Yo no sé si usted ha tratado alguna vez con alguien de la Casa Real“…

¿Y para qué le llamaban?-pregunta el reportero.

“Me preguntaban qué tal estaba y ya está. Pero con todo lo que he movido, nadie me ha dicho nunca nada. Ni me han amenazado, ni me han hecho vigilancias que yo sepa“.

“¿Le trataron como hijo de Juan Carlos de Borbón?”

“No, de eso no hablamos nunca. Pero quien calla, otorga“.

“¿Es usted monárquico?

“Yo soy español y catalán. Pero le voy a confesar una cosa: vi la coronación solo cinco minutos por televisión y me emocioné un poco. En un momento dado, pensé: “Tú eres el que tenías estar ahí y no él”.

“¿Le gustaría que Juan Carlos de Borbón le llamara?”

Pues, sí..Claro que me gustaría. Yo lo dejaría todo para atenderle. Mi interés no es hacer daño a nadie. Si he recurrido a los medios de comunicación es sólo como presión.

Habrá quien piense que busca notoriedad. O dinero…

No. Ya lo habría intentado con la familia de mi madre biológica, que me reconocieron y son una de las familias más ricas de España. Yo tengo mi trabajo de camarero.

¿Desde cuándo está usted convencido de que es el hijo de Juan Carlos de Borbón?

 

En 2001 demandé a la Maternidad de Barcelona y a los 8 ó 9 meses, el juez nos citó. Mi abogada me dijo que era muy raro que el juez quisiera hablar conmigo. Y en su despacho, delante de otras cinco personas –mi abogada, el procurador, una fiscal y otras dos que no recuerdo- me dijo que mi padre era Juan Carlos de Borbón y Borbón, rey de España. Era el juez Maza, del Juzgado número 14 de lo Familiar de Barcelona.

Pero sus sospechas son anteriores. “En 1982 hice mi primera visita a la maternidad de Barcelona para investigar. Me tuvieron 5 horas esperando. No me fui porque tenían mi DNI. “Chaval, no hay nada”, me dijo el director. Cuando le insistí, empezó a ponerse nervioso y a tartamudear. Me dijo que yo había estado en Ibiza y me dijo que mis apellidos eran Bach-Ramón, los de mi madre biológica. “Y quién es mi padre”, pregunté yo. “Es muy fuerte”, me decía. “Su padre está en la política y si no pasa nada, permanecerá en ella muchos años”.

“En 1986 me fui a México. Para casarme pedí mis datos a España y me mandaron una fe de bautismo distinta a la que yo tenía. Años después, en España, contraté a unos detectives privados. Un obispo les habló de la familia Bach-Ramón y les dijo a los detectives que intercalaran los apellidos. El 8 de agosto de 2000 quise regresar a México, pero un hombre me llamó por teléfono y me dijo que allí corría peligro. Perdí el dinero de los billetes y ya, por miedo, no he vuelto. Llevo 14 años sin ver a mis hijas, aunque tengo contacto diario con ellas“.

“¿Usted se considera un niño robado?”

Mi madre tenía 18 años cuando yo nací y se la quitaron de los brazos. A los dos meses me llevaron a Ibiza y a ella la llevaron a Suiza, durante dos años. Eran los días de Franco. Era algo habitual cuando eras de una familia de alta sociedad. Estuve cinco años con una familia, pero apenas me acuerdo. A mi madre le dijeron cinco años después de nacer que yo había muerto. Después de Ibiza, estuve dos o tres años en una masía grande, donde una señora rubia, muy arreglada, venía a veces y me daba besos y me traía juguetes. Unos dicen que podía ser la madre del rey y otros que era mi abuela materna. Después fui adoptado por una familia que me dio sus apellidos, que son los que tengo ahora.

Y hay cosas que no le cuadran en su propia biografía.

Cuando hacía la mili, íbamos a una maniobra con fuego real en los Monegros. Me sacaron de allí de repente y el general de división en persona me dijo que mi padre (adoptivo) había sufrido un pequeño accidente, que estaba bien, pero que me daban ocho días de permiso. Cuando llegué a casa, a mi padre no le había pasado nada. Estaba trabajando en el campo.

Un agente del CESID le pidió realizar una grabación en la que Solá renunciaba a la Corona

En el año 2007 yo conocí a un hombre que estaba ya retirado del CESID, pero como hacen con algunos retirados, a este lo designaron para un caso especial. Desde el principio tuvo mucho interés en mí. Me decía: “Tú eres el mayor, el heredero”. ¿No te importaría renunciar a la Corona? Quiero grabar cómo tú renuncias a la Corona. Y lo grabamos. Me llevó a conocer al jefe del CESID en Cataluña, que estaba en Barcelona. Incluso me hicieron alguna demostración. Me decían: “Ves aquellos, con esos móviles, van a dejar de funcionar". Y de repente, los apagaban, con un aparato que llevaban en un maletín.

Usted ha ampliado la demanda de paternidad y ha incluido una prueba de ADN.

Esos hombres del CESID un día me preguntaron si quería hacerme una prueba de ADN con el rey. Parte de la seguridad del rey es del servicio secreto y entre ellos se hacen favores. Cogieron la prueba de un vaso donde el rey había bebido. Lo mandaron a un laboratorio con el que el CESID trabajaba mucho y a los 6 ó 7 días me dieron los resultados: positivo al 99, 9%.

“¿Qué opina del procesamiento de la infanta Cristina?” Ahí no entro mucho. Cristina es mi hermana y en las familias hay cosas que se juzgan dentro de las familias y otras que no. Yo he  estado casado y en pareja se habla todo, pero yo veo más bien responsable a él. No me entra en la cabeza. Ella es una culpable inocente. El es el principal. Urdangarin, con el estatus que tenía, más lo que ganó con el deporte… Pero me duele, sí.

“¿Hasta dónde va a llegar con la demanda de paternidad?” Conmigo lo tiene muy complicado (Juan Carlos de Borbón). Ya lo iremos viendo poco a poco. A las buenas, no. Créame, que con hablar, lo paro todo.

La Fiscalía del Tribunal Supremo ha pedido el archivo de dos demandas de paternidad contra el rey Juan Carlos

Los escritos contra el exmonarca parten de un ciudadano catalán, Albert Solà, y una nacional belga. En el supremo es noticia que está en todos los periódicos que se ha admitido la demanda de Ingrid pero no la mía. Veremos.

El abogado tras la renuncia de Juan Carlos ha removido el caso y desde luego tiene futuro y base.

En definitiva el caso está ahora en "la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, que es la competente para conocer de la acción referida", según un auto de este tribunal del que fue ponente el magistrado José Ángel Chamorro.”

 

 


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