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Las garras doradas de un Tigre

25/12/2016 12:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tras décadas de espera y frustración, los avileños por fin pudieron saborear el éxito de lo que para el cubano es más que un deporte: el béisbol

Por Roddy Romo Seguí y Yánosik Toré Agete

La disciplina del béisbol es en Cuba más que un juego deportivo, se trata de un fenómeno social. En cada rincón de la Isla, personas de diferentes estatus social, incluso aquellas que entienden poco de sus reglas, o la desconocen totalmente, siguen en ocasiones las incidencias de sus elencos preferidos.

En Ciego de Ávila, la fiebre del pasatiempo nacional se ha extendido de manera inigualable, y miles de aficionados – trabajadores, jubilados, amas de casa, adultos y niños – han salido en más de una ocasión a la calle a disfrutar de las victorias de los Tigres; sus queridos felinos.

EL INICIO DE UN SUEÑO

Aunque la región que abarca hoy día demográficamente la provincia avileña perteneció unido largos años a su vecina Camagüey, la práctica del béisbol estaba esparcida por todos los poblados, de allí que para aquel entonces ya se contaran historias de grandes jugadores.

Tras el triunfo de la Revolución en Cuba, en enero de 1959, y la eliminación del profesionalismo deportivo, la estructura de lo que es en la actualidad es el clásico cubano de pelota, es decir, la Serie Nacional, sufrió constantes variaciones, pero no fue hasta la cuarta edición (temporada 1964-65) que un equipo del territorio, en este caso Granjeros, tomó participación.

Desde ese entonces, y durante poco más de una década, atletas de la talla de Lázaro Santana, Omar Carrero, Felipe Sarduy, Vicente Díaz, Manuel Álvarez, Regino Robaina, Everildo Hernández, Óscar “Yaqui” Ortega, Félix Herrera, Arnaldo Conde, Justo Santos, Leonel Martínez, Félix Booth, entre muchos otros, fueron estrellas salidos de predios avileños.

Asimismo, destacada mención ha de hacerse al fallecido Orlando Marín, uno de los grandes impulsores de este deporte en la llamada Tierra de la Piña, hacedor de peloteros, entusiasta del juego beisbolero y el principal protagonista de que se erigiera en los terrenos de la barriada de Vista Alegre el estadio José Ramón Cepero, actual guarida de los Tigres.

DIVISIÓN POLÍTICA: EL NUEVO AMOR

Con la implementación en 1976 de la división política administrativa, que separó geográficamente al país en 14 provincias y un municipio especial, Ciego de Ávila apareció finalmente como un ente único y ello sirvió para que varias de esas estrellas nacidos en ella le profirieran un amor más incondicional.

Bajo la tutela del profesor Mario Salas Inerariti, la escuadra debutó en Series Nacionales en el certamen de 1977-78, ocupando un noveno lugar pese a terminar con balance positivo de 26 sonrisas y 23 descalabros.

Con el trascurso del tiempo, los resultados del béisbol avileño fueron en picada al punto de concluir con récord negativo en ganados y perdidos en siete de las próximas 10 campañas, incluida dos de ellas en la Segunda División del torneo.

No obstante, en el campeonato de 1988-89, dirigidos por Darío Cid Wong, los “escarlatas” avileños (denominados así por el rojo de su uniforme) estuvieron a punto de dar el salto a los play off por primera vez en su historia, pero una fatal gira por el Oriente acabó sepultando sus ilusiones y debieron conformarse con ser quintos en la zona.

En aquel seleccionado destacaron Alejo O´Reilly y Óscar Sarduy, que fueron la dupla con más jonrones en esa lid, así como Juan Vicente Artiles, Ernesto Baró, Juan García Fabá, José García, Raúl González (padre), Osmel Rodríguez, Ramón Esperanza, Lorenzo Ardiles, Julio Mantilla, Jorge Luis Duquesne, Raúl Rangel, entre otros.

Pasaron los años, y aquel recuerdo de saberse en la cima al menos por un pequeño período pareció esfumarse y nuevamente Ciego de Ávila pasó engrosar los puestos bajos de las tablas de posiciones en los clásicos nacionales, hasta que… el cambio apareció.

Bajo la égida de Roger Machado los Tigres han logrado tres títulos nacionales (2012, 2015 y 2016)

RENOVACIÓN Y REVOLUCIÓN

Comandados por Mario Salas y otros destacados técnicos, se decidió a medidos de los 90 que era hora de una renovación casi total en el equipo, apoyados en jugadores de las categorías juveniles que tan buen éxito estaban teniendo en aquellas épocas.

Para la competición de 1996-97, la reforma que revolucionó el béisbol trajo sus frutos cuando, bajo el mando de Darío Cid, avanzaron a la siguiente ronda y a pesar de caer ante Camagüey en el llamado play off de la “palmita”(*), el árbol comenzó a florecer.

Mientras la estructura del campeonato cambiaba constantemente con el transcurrir de los tiempos, los avileños fueron perfeccionando su juego y acomodando su camino a la cima, un trayecto que se veía truncado cada vez que se llegaba a la post-temporada.

Transitaron varios técnicos y entre altas y bajas, el fantasma de las rondas decisivas se apoderó del corazón de los piñeros hasta el punto que en un lapso de cinco eventos (2003-2008) avanzaron a la fase decisiva en cuatro de ellos y en todas se fueron a las primeras de cambio. Mal average para una provincia que necesitaba más.

LAS GARRAS DORADAS DEL TIGRE

Lo bueno de cuando las cosas no salen como se espera, a pesar de saber que se están haciendo bien, es tener paciencia, y eso no le faltó a los directivos de la pelota avileña. Mientras nuevas figuras surgían y el conjunto se amoldada cada vez más, se erigió director Roger Machado, quien había fungido de receptor y conocía a la perfección el elenco.

El primer año de Machado al frente de los Tigres de Ciego de Ávila resultó ser igual que el de sus antecesores, cayendo en el primero o segundo play off, pero dejando ver una luz al final del túnel, una salida a la gloria.

Larga fue la espera y grato ha sido el regocijo desde la campaña de 2010-11, en que llegaron a la final y, a pesar de caer en seis juegos ante Pinar del Río, dejarían el manzano lleno para una recogida posterior.

A partir de ese instante y hasta la fecha –salvando apenas la edición 53 en que fue novena - la tropa del técnico moronenses ha logrado tres títulos nacionales (2012 ante Industriales en cuatro desafíos, 2015 versus Isla de la Juventud en siete, y 2016 contra Pinar del Río en siete juegos), con un subtítulo y una quinta posición.

Durante esos logros los nombres de Mario Vega, Isaac Martínez, Yorelvis Charles, Vladimir García, Yorbis Borroto, Yoelvis Fiss, Yánder Guevara, Osvaldo Vázquez, Raúl González, Ricardo Bordón, Yadir Rabí, entre un enorme número de jugadores que vistieron la franela celeste, han resaltado en el ámbito deportivo de la mayor de las Antillas con sus logros.

Después de una largo, tortuoso y decepcionante camino, Ciego de Ávila logró encontrar en sí misma el sabor a gloria, respeto e ilusión dentro de los diamantes, bañando de sueños y esperanzas a sus aficionados, y mostrando al mundo el color dorado en las garras de su insigne emblema: El Tigre.

(*) Se le conoce el play off de la palmita por un batazo de Franklin López que pegó en una palma ubicada en la zona del jardín izquierdo del estadio Cándido González, en Camagüey, que pudo ser cuadrangular y poner a Ciego de Ávila en el marcador en ese primer partido, pero el árbitro determinó que la bola no había salido y era doble, con lo cual los avileños concluyeron perdiendo el encuentro.


Sobre esta noticia

Autor:
Roddy Romo Segui (15 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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