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El fin del Contrato Social, adiós a Bretton Woods

14/05/2018 09:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una de las grandes trampas del comienzo del siglo XXI es la de verse en el espejo del siglo XX, después de haber derribado muros y hundir buena parte de la economía social construida hasta entonces

Con el siglo XXI aparece una nueva oligarquía financiera que a diferencia de la anterior carece de su sensibilidad social y pretende ignorar el pasado que obligó a sus antecesores a ceder parte de sus beneficios para construir el Estado del Bienestar, se trata de gentes sin escrúpulos a las que les importa un bledo la democracia liberal y se vanaglorian de reemplazarla por el neoliberalismo.

Un Estado del Bienestar que era la forma de contener los intentos revolucionarios de los trabajadores y los marginados, frente a los privilegios de la clase dominante.

La nueva clase dominante asume la marginalidad y la pobreza como un hecho natural que no tiene remedio y al que no está obligada a dar respuesta.

Las corrientes migratorias y los desplazados por las guerras no son asuntos de su incumbencia y han de ser resueltos por otros mientras aprovechan su indigencia para su explotación en condiciones de miseria y esclavismo salarial.

La reducción de las ayudas sociales sirve de amenaza permanente a los trabajadores para aceptar salarios cada vez más miserables y en condiciones laborales cada vez más penosas, retrocediendo a situaciones ya olvidadas por generaciones anteriores.

La desaparición de las vanguardias progresistas formadas por intelectuales comprometidos y la burocratización de los sindicatos ha dejado desarmado al movimiento obrero.

La desaparición de los partidos comunistas y socialistas, cada vez más entregados al llamado transversalismo, generan una confusión creciente entre las clases populares, que se ven obligadas cada día más, a la creación de movimientos sectoriales y acciones puntuales carentes de una sólida estructura organizativa que canalice sus reivindicaciones.

Ante esta situación, el activismo religioso de las distintas confesiones cala en amplios sectores de la sociedad como una salida desesperada en busca de desahogo a sus frustraciones y esperanza de un futuro mejor.

Este es el caso en buena medida de Brasil y Polonia y el de muchos países de Oriente Medio, que pone de manifiesto el regreso al oscurantismo y al sentido de culpa infundido desde el poder por medio de la fe religiosa.

Libertades, las mínimas, sueldos de limosna, ejércitos de policías y revolución imposible

Por otra parte los grandes medios de comunicación y sus grupos de presión, orquestan campañas de propaganda contra los nuevos medios digitales y las redes sociales, intentando amordazar a quienes se resisten a ser esclavizados por la nueva oligarquía neoliberal.

Una de sus campañas favoritas es la de desacreditar a todo aquel que se resista al Pensamiento Único, que pretenden imponer desde sus emisoras de radio, televisión, periódicos y toda una pléyade de nuevos medios dedicados a la intoxicación con sus noticias elaboradas y manipuladas, acusando a los demás de difundir falsas noticias.

Otro de sus grandes deseos es el de dividir y fragmentar hasta la atomización a las organizaciones progresistas, presentándolas como un caos absoluto, algo que ha funcionado muy bien en algunos países, como Italia, Francia o España, por poner algunos ejemplos.

A pesar de todo ello, algunos focos de la izquierda y sectores progresistas siguen resistiendo y manteniendo viva la esperanzan de la recuperación de la capacidad de lucha de los trabajadores frente a sus explotadores.

También a pesar de todo la izquierda puede presumir de ser mejor gestora de estos tiempos convulsos tal como lo demuestra el ejemplo de Portugal, con la alianza del Partido Socialista y los comunistas, después del fracaso de la derecha católica.

Nadie se atreve a comentar el hecho portugués, todos los medios se encargan de silenciarlo y ningunearlo…por algo será.

@ordosgonzalo

 

gonzalo   alvarez-lago   garcia-teixeiro


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