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Excursiones del Rey Incómodo

21/04/2012 03:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Después de vejez, viruela, reza el dicho mexicano que fustiga con acre certidumbre, el hecho de que las personas no siempre hacen lo que deben, sino lo que quieren, así se les venga luego el mundo entero encima o elefantes en peligro de extinción

<a href="http://www.flickr.com/photos/67471595@N00/453110799/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/67471595@N00/453110799/" target="_blank">Viajar24h.com</a> via Flickr

Después de vejez, viruela, reza el dicho mexicano que fustiga con acre certidumbre, el hecho de que las personas no siempre hacen lo que deben, sino lo que quieren, así se les venga luego el mundo entero encima o, en el mejor de sus escenarios, nomás elefantes en peligro de extinción, cazados, eso sí, de manera legal, previo pago de 70 mil euros o su equivalente en dólares.

Tal es el caso del infame Rey Juan Carlos, de España, quien sorprendido por el destino en un tour de cacería que realizaba por África del Sur, acompañado por la princesa alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, quien también realizaba un desestresador periplo por las lejanas tierras de Botswana, muy alejadas de los territorios que la prosapia real le ha dado para gobernar, así sea de manera protocolaria, pero eso sí, con todos los gastos pagados.

A contracorriente de la edad, justo cuando el decoro y la prudencia deberían ser la carta fuerte de su persona, el Rey Juan Carlos de España, aquel que en cierta ocasión paró en seco la petulante y soberbia actitud del presidente venezolano Hugo Chávez, ha recibido una lección de vida que quizás no se aprenda muy bien, pero al menos le enseñará que los puntos de las íes van sobre las íes y no debajo de éstas.

Europa  Press

Estar sentado en el trono real, más que un derecho humano, es un privilegio que debería ir regido por el buen tino y la sabiduría, pero lamentablemente para el máximo representante de la corona española, la imprudencia se lo llevó al baile y lo devolvió con fractura de cadera incluida, además del descrédito en el que dejó a la Casa Real, porque fue sorprendido junto a alguien que, se supone, no es la Reina, ni de su Madre Patria ni de su vida.

Juan Carlos puede hacer con su vida lo que se le antoje, pero a como están las cosas en España, que no escapa a los vaivenes financieros globales, con una crisis económica que cada día deja más heridos entre la zarandeada e indignada clase media española, lo menos que los oriundos de las campiñas "viejo hispanas" le pueden pedir a su Rey es prudencia en sus paseos primaverales de ocio y real placer.

Eso y que le dé un buen uso a los millones de euros que los españoles le aportan para que viva su vejez con dignidad; pero resulta que no, que el "buen rey", porque de eso tenía fama, decidió que pasar a la historia como consorte incómodo de la Reina Sofía, es lo "in" y actuó en consecuencia, llevándose al baile a la Casa Real y ganándose una fractura pélvica como recuerdo de sus andanzas por las sabanas del sur de África.

<a href="http://www.flickr.com/photos/67471595@N00/453094502/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/67471595@N00/453094502/" target="_blank">Viajar24h.com</a> via Flickr

A manera de sátira, el reclamo le llegó al Rey Juan Carlos, a través de Juan Arias, redactor del diario español El País, en donde se publicó "Carta de un elefante al Rey de España", un reclamo de aquellos que no pueden defenderse, los animales, en los siguientes términos:

"Nos han dicho, Majestad, que posee una de las mejores colecciones de escopetas de caza que existen. ¿Podemos hacerle una sugerencia? Haga de ellas un museo y anuncie a los españoles, que su Rey ya no va a matar a ningún animal y que los años que aún le queden de existencia- que le deseamos sean aún muchos más de los que nosotros vivimos, los va a dedicar a distraerse a favor de la vida y no de la muerte".

Se entiende que a su edad, igual que, por ejemplo, Vicente Fox, el Rey ya haga o diga cualquier tontería, pero habría que recordarle que el horno no está para bollos, sobre todo con tantos indignados como hay en España y con tan pocos recursos destinados a mitigar sus carencias.


Sobre esta noticia

Autor:
Roberto Díaz Ramírez (122 noticias)
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Tipo:
Opinión
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