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El reloj de cuco

11/04/2012 15:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En una mesa redonda delcafé Alagna Laura dejaba caer un terrón de azúcar sobre su taza de café. Laespuma blanca se hundía con el terrón para salir después a flote completamente enturbiada.Mientras su mirada tranquila se fijaba en los viandantes al otro lado de laventana, trataba de deshacer el terrón de azúcar con su cucharilla. – Se que solo tú erescapaz de alcanzar a comprender lo absurda que me parece la existencia- Le decíaa su amiga que miraba atentamente desde el otro lado de la mesa. – A veces unavoz de tenor me atormenta en las noches, cierro fuerte los ojos y entra en todomi ser un olor agrio, la frialdad de una casa distinguida y recta y a la vez elcalor de la familia. Y entonces la música del tenor me inunda completamente yme traslada de nuevo a la infancia. Todo aquello me parece tan absurdo cuandolo veo con cierta perspectiva, que entiendo que nadie llegue a comprenderlo. Ysaberte a ti única capaz de entenderme me abruma hasta tal punto que me asustociegamente.- La amiga escuchabadesde el otro lado de las mesa sin decir nada, sin apenas moverse. Mientras elcafé Alagna se batía en una conversación ruidosa, las dos amigas sentían alresto lejos y se cobijaban en su conversación. Laura continuó: - Todas las personas deeste lugar me parecen absurdas, y también aquellas que veo caminar fuera. Escomo si no supieran nada, como si no fueran conscientes de nada y me sientoatrapada sin poder explicarles que se equivocan. Bueno no es que no pueda, esque no lo comprenderían, me tomarían por loca, tú lo sabes bien María. Dimecómo puedo librarme de esta carga por favor. – Un silencio se apoderó de las dos amigasmientras Laura trataba de tranquilizarse. Después reanudó su charla: -Se que a veces tepuede preocupar que solo quiera estar contigo pero sé que a la vez locomprendes porque tú también te sientes absurda sentándote en esta misma mesacon otra gente y hablando de cosas que a nadie importan, y que son banales, mientras escuchas en tu cabeza como resuena el segundero del reloj. Pero hoynecesitaba verte, más que nunca, y sentarnos juntas por fin, librarnos delmaldito reloj que no nos deja estar solas para hablarte de todas esas cosas queme atormentan durante la noche. Ayer fue el reloj de cuco. No creas que apareceen mi mente sin razón, lo he visto colgado durante muchos años. Delante de esecuco he sido muy feliz. Me asustaba de niña ver cómo de pronto salía de suinterior un pájaro que decía algo así como "¡cucu!" y se volvía a esconder. Meimaginaba la vida del pájaro el resto del tiempo dentro de la casita. Mi mentealcanzaba a imaginar toda una sociedad allí dentro. Más tarde me olvidaba, jugaba a las cartas con la abuela, ponía el árbol de navidad, miraba las fotos, pero siempre volvía ese "¡cucu!" que me asustaba y me intrigaba a la vez. Sinembargo, me imagino mi reacción al ver un reloj de cuco ahora, sin haber vistootro antes, y lo habría reducido todo racionalmente sin permitirme toda estareflexión. Por eso te he llamado hoy, porque quería decirte que la única verdadde la vida es la infancia, y luego todo es raciocinio y absurdo, sin magia nifantasía. Pues sí, es otra vez la misma historia pero no le veo sentido a estavida insensible. Incluso todas estas palabras que te he dicho me parecenabsurdas. Quizá lo más absurdo de todo. – Tras una respiración dealivio, Laura apuraba su último sorbo de café cuando se dirigió de nuevo a su amiga: - Menos mal que tetengo a ti, que eres la única que me comprende.- Y volvió su mirada perdidahacia los viandantes. Al otro lado delventanal, un niño que caminaba de la mano de su padre frenó en seco junto a laventana provocando que el padre se tropezara. -Papá, ¿qué hace esamujer?- -Habla sola, ¿no loves?- Contestó el padre.


Sobre esta noticia

Autor:
Martina De La Vega (21 noticias)
Fuente:
historiadeunapluma.blogspot.com
Visitas:
904
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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