Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Diegozpy escriba una noticia?

Corpus & Animus

29/10/2014 00:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Era como la cuarta vez que olvidaba lavarse las manos, todo el mundo se estaba dando cuenta. Miraba a las mujeres en la calle y sus ojos caían lentamente sobre ellas y dibujaban sus siluetas y era como él ya sabía, un acosador.

Cuando niño le obligaba su hermano mayor a ver ese tipo de escenas, lo obligaba a observarlas por horas. Eso te hará un hombre decía. Pero no podía cambiar aquello que la naturaleza predestino. Cuando un hombre altera el balance natural de las cosas sobre la tierra, estas en general se corrompen de tal forma que se hacen aberrantes.

Horas pasaba encerrado en el ático, rodeado de fotografías eróticas por todas partes, era una emboscada porno. Carlos de dieciocho años, un adulto joven como todos, neófito y con aires de cretinismo en el rostro, demostraba lo idiota que podía volver la sociedad a un púber. Inicio a su hermano en el culto de lo femenino, no de la esencia de lo femenino, sino de su forma. Para cuando Jorge tenía quince años podía jurar haber leído toda la pornografía en español que existiese en su país. El y su hermano amaban la figura de aquellas mujeres de celulosa y tinta. Amaban aquella filia oscura que se esconde en el cajón más oscuro del ultimo armario.

Había solo un problema para los nobles amantes del cuerpo venusianos. Neófitos los dos en las artes del amor, no habían amado en su corta vida más que a mujeres de papel. Carlos ya con treinta años sugirió a Jorge visitar una de esas casas de amores furtivos, él que no era nada tonto asintió inmediatamente. Después de mil relaciones fugaces, Carlos conocía en carne viva el dolor de no saber querer a las mujeres de verdad, aquellas que se quejan de dolor y que gritan de amargura, de esas que duelen en el alma, porque se van un día sin aviso como la tinta se corre con el agua.

La música pomposa fue la primera impresión sensible de aquel mundo material, lo que pensaría años después fue el anuncio de las puertas de cielo. Luces tenues de colores tristes huían de aquel recinto de recuerdos pagados y al empujar la puerta todas las lujurias se esfumaron. Una figura traumática y abstracta se precipito por la puerta en una cascada de desilusión, era una figura encorvada, esa cosa era una mujer. La belleza de aquellas diosas de kiosco estallo en su cabeza, las pupilas dilatadas y el rostro sudoroso evidencio una tragedia que bien supo su hermano reconocer.

Carlos ofreció un billete a una de aquellas siluetas desgraciadas que adornaban las paredes y al regresar índico a su hermano la entrada del putero, el arco triunfal de la hombría y la facilidad. Jorge no pudo tener éxito esa noche, su pictofilia le impidió el resto de su vida tener una vida normal. Un niño que tuvo en sus manos a las más bellas muñecas hoy es un hombre que no puede aceptar la triste imperfección del mundo. Es ese el problema de no enseñar a los hombres que las mujeres no son figuras de eterna belleza, sino un suspiro de continua tristeza.

About these ads

Sobre esta noticia

Autor:
Diegozpy (88 noticias)
Fuente:
diegozpy.wordpress.com
Visitas:
245
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.