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Censura en el Frente de Izquierda

30/10/2021 03:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

De izquierda a derecha, los troskos, progres, liberales, y nazis marchan de la mano a la hora de defenestrar las purgas de Stalin; pero de las "purgas de Trotsky" no dicen ni una palabra

El Frente de Izquierda, coalición trotskista integrada por el PTS y el Partido Obrero, se jacta de ser el único partido "anticapitalista" del espectro político argentino, pero a la hora de la verdad siempre votan en el congreso las mismas leyes de la "agenda progre" impuestas por el gobierno capitalista de turno (coincidiendo con los partidos otrora comunistas a los que actualmente solo les quedó el nombre, porque abandonaron toda ideología comunista para ser absorbidos por el kirchnerismo keynesiano "progre" y posmoderno).

Desde que el trotskismo se "deconstruyó" para tirar a la basura el materialismo marxista y reemplazarlo por el idealismo burgués, ha entrado en un derrotero de traicionar a sus viejos conocidos para captar al electorado posmoderno integrado básicamente por lo que en Argentina se conoce como "hippies con OSDE" (zurdos militantes de una izquierda progre que se creen revolucionarios y solo son una clase media consumidora de cada nuevo paquete ideológico prefabricado por el sistema y promocionado desde las más altas esferas del poder económico mundial mediante sus empresas privadas capitalistas y ONGs burguesas financiadas por magnates megamillonarios).

La primer víctima de las purgas trotskistas fue nada menos que el mismísimo José Wermus, más conocido por su pseudónimo "Jorge Altamira"; histórico dirigente del Partido Obrero y candidato presidencial del Frente de Izquierda (de hecho, la coalición que dio origen al Frente de Izquierda inició bajo la dirigencia de Altamira), que a pesar de haber militado a favor del "matrimonio igualitario" (gaymonio) y del aborto "libre" (eufemismo para "liberal"), sin embargo fue removido de su cargo y expulsado del PO que lo vio nacer y crecer hasta ser purgado del FIT poniéndole fin a su carrera política.

Lejos quedaron los tiempos en los que el FIT hacía campaña con videos de "Altamira responde" (donde el criptojudío Wermus hablaba de todos los temas, incluso oponiéndose al "sionismo socialista" pese a que Wermus recibió apoyo de la Fundación Rockefeller). Altamira llegó a tener sus momentos mediáticos durante la campaña electoral de 2011 con el slogan de "Un Milagro para Altamira", donde personalidades como Roberto Pettinato y el Gato Sylvestre, pese a ser peronistas, se solidarizaron con Altamira y la necesidad de un "milagro" para que consiguiera romper el proscriptivo cepo de 1, 5% de los votos que el gobierno kirchnerista impone en las PASO para que cada partido pueda competir en las elecciones verdaderas consecutivas a esta encuesta disfrazada de simulacro electoral.

Como dice el refrán: "Todo tiempo pasado fue mejor". Un negro día Altamira se encontró con un repentino cambio de cerrojos (y de contraseñas a los administradores de los sitios web del FIT) tras lo cual tanto él como su economista estrella Marcelo Ramal (y por extensión todos los militantes afines) fueron purgados del Partido Obrero quedando fuera de la organización política para siempre. ¿El motivo?: oponerse al "lenguaje inclusivo", al "indigenismo", y similares cuestiones "de color" que gradualmente se fueron metiendo con calzador en el ámbito de todos los partidos de izquierda pese a no tener absolutamente nada que ver con el marxismo-leninismo clásico de los libros de autoría de los propios Marx y Lenin; pero para esta "Nueva Izquierda" esa agenda progre lo es todo.

La cúpula del PO fue reemplazada por la feminista Romina Del Plá, duramente cuestionada por abstenerse a votar la ley contra la pornografía infantil (presuntamente porque dicha ley no estaría redactada bajo el sesgo ideológico de la "perspectiva de género", con lo cual pedófilos homosexuales son ante la ley igualmente culpables que cualquier pedófilo heterosexual, cosa que derrumba el mito del "heteropatriarcado" en el cual tanto creen las feministas).

Con la débil figura de Del Plá en el PO, y el electoralismo de Nicolás Del Caño, diputado del PTS, la cara visible del FIT pasó del PO al PTS, colocando a Del Caño como nuevo candidato presidencial en debates bochornosos donde hacía un minuto de silencio cuando tenía que tocar temas de política internacional (porque como sabemos el trotskismo no tiene internacionalismo proletario para con el comunista norcoreano Kim Jong-Un, ni con el socialista Aleksandr Lukashenko de Bielorrusia, ni con los guerrilleros marxistas naxalitas de la India: para el trotskismo el único "internacionalismo" es la "Cuarta Internacional Trotskista" financiada por Soros para imponer el posmodernismo deconstructivista).

El Sorosgate de 2017 nos mostró que en realidad es Myriam Bregman (del PTS) la que recibe el financiamiento directo de la Open Society Foundations del banquero sionista George Soros (junto con Del Plá del PO), con lo cual Nicolás Del Caño solo es un títere de Bregman, siendo esta "presunta prima del rabino de Macri" la verdadera "Matriarca" que gobierna con puño de hierro el Frente de Izquierda (ese puño que haciendo un "fisting" en un crucifijo neopagano conforman el símbolo del feminismo, del cual el FIT toma el color fucsia que tanto caracteriza a la "Izquierda Fucsia", denunciada por el filósofo marxista Diego Fusaro).

El Sorosgate se cobró la vida del periodista marxista Martín Licata, también conocido por su pseudónimo Martín D'Amico, quien hizo pública la investigación del periodista Nicolás Morás sobre la lista de políticos argentinos financiados por la ONG Open Society de Soros (pese a ser Morás un liberal y Licata un marxista, pero ambos críticos contra el capitalismo globalista posmoderno de Soros).

Martín Licata ya venía denunciando la corrupción ideológica de la izquierda que se "deconstruyó" alejándose totalmente de sus raíces marxistas para convertirse en una izquierda keynesiana en lo económico y posmoderna en lo político, una izquierda que según marxistas clásicos como Licata (o Fusaro, anteriormente citado) es en realidad una izquierda liberal ya que defiende el mismo tipo de teorías individualistas apoyadas en el libertinaje burgués de la sociedad de consumo capitalista, en una agenda de deconstrucción posmoderna financiada por burgueses capitalistas como el anteriormente mencionado Soros (la evidencia así lo demuestra, le pese a quien le pese).

La lista del Sorosgate demostró que desde la izquierda trotskista (Bregman y Del Plá) hasta la derecha liberal (Pichetto, Bullrich, Rubinstein, Lipovetzky, y el Rabino Bergman del Pro/Cambiemos), pasando por los propios kirchneristas (Donda, Carlotto, Cerruti, Moreau, Filmus, etc), todos los partidos del espectro político argentino tienen punteros políticos pertenecientes a la Fundación Open Society de George Soros. Ninguno de los personajes de la lista salió a desmentirlo (el que calla, otorga), y al poco tiempo de que Martín Licata compartiera la publicación de tal lista, el susodicho apareció asesinado sin que ningún partido de la izquierda argentina saliera a convocar manifestaciones en reclamo de justicia por el crimen de un camarada marxista silenciado por destapar al lobby político del banquero capitalista George Soros.

Si bien Martín Licata no pertenecía a ningún partido político, es notorio que el FIT convoca a manifestaciones ante casos resonantes como las desapariciones de niñas mediatizadas por los principales canales de televisión, o incluso cuestiones realmente menores como la "marcha del orgullo gay", donde sin que ocurra ningún crimen igualmente podemos ver las banderitas de colores del "arcoíris" con las iniciales del "PTS" (porque la bandera roja con la hoz y el martillo brilla por su ausencia en esta "Nueva Izquierda" progre y "deconstruída"). Pero del asesinato de Martín Licata no dijeron ni una palabra, porque lo que Licata denunció es la traición ideológica de estas "feministas deconstruídas" a sueldo de banqueros burgueses.

Censura en tiempos de infectadura

Volviendo a la actualidad, llegamos al 2020: fecha clave que marca un antes y un después en la historia de la humanidad, pese a que no nos guste, solo por una cuestión que es la madre de todas las demás cuestiones (aunque muchos se nieguen a aceptarlo): la pandemia del coronavirus.

Durante los inicios de la plademia del coronavirus era evidente que los gobiernos capitalistas lanzaron una alarma sanitaria por una presunta nueva enfermedad que objetivamente no tenía (ni tiene) una tasa de mortalidad mayor a la de la gripe de cada año. Tan solo en Argentina murieron 30.000 personas de gripe en el año 2019 sin que haya ninguna alarma mediática ni medidas draconianas como el confinamiento (ni mucho menos una campaña de vacunación mediatizada y promocionada por todos los medios posibles), pero al gobierno capitalista de Alberto Fernández solo le bastaron 3 casos de Covid-19 para cerrar el país y poner a toda la población bajo arresto domiciliario (sí, 3 personas; 44 millones de argentinos encerrados por miedo a 3 personas nada mas).

Ante la "Nueva Anormalidad" que representó el inicio de la plandemia, el historiador Ariel Petruccelli de la Universidad Nacional del Comahue (militante del Frente de Izquierda) publicó desde principios de 2020 una serie de artículos en "La Izquierda Diario" (sitio web de propaganda del FIT) en donde se mostró abiertamente crítico con las imposiciones pandémicas de los gobiernos capitalistas, llegando incluso a publicar un libro donde comparó el actual régimen de pensamiento único en torno al COVID-19 con el fanatismo religioso de la Edad Media; denunciando que además el artículo promocional de su libro fue censurado. Petruccelli se atrevió a demostrar que el cuestionamiento al discurso oficial pandémico no es algo exclusivo de la derecha y hasta se animó a citar como fuente a médicos que se oponen a las vacunas experimentales del COVID-19, como lo son los doctores Pablo Goldschmidt y Juan Gérvas.

El trotskismo no tiene internacionalismo proletario con los trabajadores que se oponen a las vacunas COVID-19, ni tampoco con los médicos que denuncian los efectos adversos

Sin embargo, un año después tenemos a Nicolás Del Caño, Myriam Bregman, Romina Del Plá, Néstor Pitrola, y a todos los dirigentes del Frente De Izquierda mendigando vacunas de AstraZeneca en la puerta del pseudolaboratorio "mABxience" del burgués sionista Hugo Sigman (que en realidad no es más que un empresario proveedor de cobayas humanas e insumos para la casa matriz de AstraZeneca en Inglaterra y su laboratorio tercerizado en México, que es donde realmente se fabrican las vacunas).

Recordemos también que el sindicalista trotskista Rubén "Pollo" Sobrero, miembro distinguido del FIT, dijo públicamente en el programa de Viviana Canosa que él y su partido trotskista apoyaban la cuarEterna de Aborto Fernández "hasta el final", adhiriendo al régimen de control poblacional neofascista y recesión económica disfrazados de "medida sanitaria".

En pocas palabras: no volvieron a aparecer nuevos artículos de Ariel Petruccelli criticando la pandemia en las páginas de "La Izquierda Diario", porque la postura de Petruccelli es totalmente opuesta a la bajada de línea de la "NomenKlatura" del FIT que comulga con la religión covidiana impuesta por el gobierno K y la "oposición" de derecha (Milei incluido).

Haciendo un poco de introspección, a la militancia de izquierda y adeptos al trotskismo les cabría preguntarse:

*¿Que hace Del Caño militando a favor de la compra compulsiva de vacunas a las empresas privadas multinacionales farmacéuticas?

*¿No sabe Del Caño que las vacunas del covid son transgénicas, están todas en fase experimental, y que por eso provocan efectos adversos y muertes por trombosis?

*¿No sabe Del Caño que la misma vacuna de AstraZeneca que tanto pide a gritos ya fue prohibida en Dinamarca y en más de una docena de países por matar gente con trombosis y otros efectos adversos letales?

*¿No sabe Del Caño que los hisopados PCR dan falsos positivos y son el método elegido por los gobiernos financiados por las multinacionales farmacéuticas para inflar cifras de falsos casos y así sembrar el pánico viralizado que Ariel Petruccelli denunció en sus artículos publicados en La Izquierda Diario?

*¿Por qué el FIT no tiene internacionalismo proletario con los pueblos de África que rechazaron la agenda del covid y sufrieron cuatro magnicidios en diferentes países por denunciar el fraude de los PCR?

*¿Por qué el CEPRODEH del FIT no representa legalmente a los virólogos, genetistas, bioquímicos, inmunólogos, epidemiólogos y biólogos que denuncian el fraude de la manipulación de cifras del discurso hegemónico pandémico, a pesar de que dichos médicos disidentes son censurados por la televisión del capitalismo y hasta fueron reprimidos y arrestados por hacer manifestaciones públicas denunciando las mala praxis y efectos adversos de las vacunas transgénicas?

*¿No sabe la feminista Myriam Bregman, de origen judío, que Israel siendo el país más vacunado del mundo es también el país que más sufrió de reacciones adversas post-vacunación?

*¿No sabe la abogada trotskista Myriam Bregman y demás letrados del CeProDeH que los confinamientos y restricciones a la libre circulación violan el Artículo 14 de la Constitución Nacional?

*¿No sabe la abogada trotskista Myriam Bregman y demás juristas del CeProDeH que la experimentación con humanos viola el Código de Nüremberg y la Declaración de Helsinki?

Solo nos queda esperar que el Frente De Izquierda no censure los artículos de Ariel Petruccelli quitándolos de su sitio web por desentonar con el revi$ionismo Sorosiano de Nicolás Del Caño, Myriam Bregman, y demás troskos que se "deconstruyeron" tanto que ahora defienden vacunas TRANSgénicas en vez de defender el internacionalismo proletario para con los pueblos del mundo que se levantan contra la dictadura sanitaria del Foro Económico Mundial.

La izquierda trotskista (tanto Altamira como el FIT) demostraron no estar a la altura de las circunstancias al obedecer ciegamente y sin cuestionar las imposiciones dictatoriales del capitalismo farmacéutico en vez de hacer un análisis materialista dialéctico sobre la pandemia del coronavirus, como corresponde hacer a todo auténtico marxista partidario del socialismo científico (tal como lo ha hecho el historiador marxista Joel Flores, por citar otro ejemplo).

El trotskismo (y la izquierda progre en general) no ha dado ninguna muestra de internacionalismo proletario para con los pueblos del África subsahariana, los estibadores de Trieste y trabajadores portuarios de Génova, manifestantes reprimidos en Suiza, Francia, Canadá, y Australia, pueblos y gobiernos socialistas como los de Lukashenko en Bielorrusia y Kim Jong-Un en Corea del Norte, y tantos otros trabajadores y médicos que se oponen a la experimentación con humanos negándose a lavar cerebros con una campaña de marketing mediático financiada por el lobby farmacéutico para vender una vacuna como si fuera la panacea, cuando en realidad es una terapia genética experimental cuya efectividad carece de evidencia científica tanto como su seguridad; las cuales ambas no solo no han sido demostradas sino que para colmo la evidencia demuestra lo contrario (80% de los ingresados por COVID en UTI poseen la pauta completa de vacunación, mientras que los efectos adversos relacionados con coagulopatías y muertes aumentan en razón directamente proporcional al incremento del porcentaje de vacunación en la población de cada país en donde se implementaron estas vacunas, dicho por el virólogo Luc Montagnier, Premio Nobel de Medicina).


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