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El Caracazo cumple 25 años y su "veneno" sigue activo: el maniqueísmo

09/03/2014 15:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Imágenes del Caracazo Con las tensiones político-sociales venezolanas compitiendo con las ucranianas en las portadas de los medios, estos días se cumplen 25 años del Caracazo, episodio que en Venezuela también es conocido como el Sacudón . La revuelta estalló el 27 de febrero en la ciudad de Guarenas , a 15 kilómetros de la capital, y se prolongó hasta el 9 de marzo. La protesta se extendió inmediatamente y obtuvo extraordinario eco en los barrios populares de Caracas (Antímano, Catia, Coche, El Valle). Al día siguiente, 28 de febrero, decenas de miles de personas salieron a las calles, intervino el Ejército y solo durante esa jornada murieron más de 200 personas . La violenta represión practicada por las fuerzas armadas provocó el efecto contrario al que deseaban las autoridades. La revuelta se radicalizó. Extensas zonas de la capital quedaron bajo el control de grupos rebeldes de variada adscripción ideológica y el desgobierno se prolongó durante diez jornadas . Una vez superado el episodio, el Gobierno, presidido por el ecléctico Carlos Andrés Pérez Rodríguez , anunció que habían muerto 276 personas y que los heridos sumaban algo más de un millar. Recién difundido ese comunicado, las cifras oficiales fueron calificadas de ridículas por todos los periodistas y observadores ajenos a la Administración. Y en efecto, el ridículo del gobierno fue mayúsculo cuando a lo largo de las dos semanas siguientes fueron descubiertas varias fosas comunes , destacando la hallada en el caraqueño Cementerio General del Sur, que contenía 68 cadáveres. Apenas había transcurrido un mes y a los cadáveres escondidos, todos enterrados sin identificar, se sumaron las desapariciones, que entidades no gubernamentales cifraron, como mínimo, en un centenar. En la actualidad, hay coincidencia general (incluidos historiadores) en que el número de muertos durante los once días de motines fue sin ninguna duda superior a 500 , y el de heridos sumó más de 3.000. Con el paso de los años se han emitido recuentos e informes no oficiales en los que incluso se eleva el número de muertos a más de 2.000. El presidente Carlos Andrés Pérez prometió que el Ministerio de Interior y Justicia elaboraría un estudio al respecto. Pero ni Pérez ni su sucesor, Luis Herrera Campins , acometieron la tarea y el tiempo acabó "enterrando" el asunto. En 2006, ya con Hugo Chávez Frías como presidente, se establecieron por primera vez medidas para compensar a todas las víctimas del Caracazo y/o a sus deudos. Hasta entonces, habían sido indemnizadas 48 familias, ¡y solo parcialmente!, a raíz de las denuncias presentadas por ellas y que arribaron hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos , que emitió sentencia en 2004, 15 años después de los incidentes . Del FMI al Estado intervencionista Paradójicamente, el Caracazo se fraguó en el empobrecimiento causado por las medidas ultraliberales y las desregulaciones, que a instancias del Fondo Monetario Internacional (FMI) ya se empezaron a imponer durante el mandato del antecesor de Pérez, Jaime Lusinchi ; en tanto que las causas económicas que subyacen en las enconadas disensiones actuales serían por todo lo contrario: el intervencionismo estatal. No obstante, mientras que el Caracazo fue una revuelta de origen totalmente socio-económico , sin liderazgo ni objetivos políticos claros, los sucesos actuales son fruto de un enfrentamiento político o partidario , sin menoscabo de los motivos económicos que han venido a reforzar los argumentos casi exclusivamente ideológicos que esgrimía la oposición. Lo único común a ambos episodios es que tanto la mayoría de gobierno de Pérez como la de Maduro han sido elegidas en las urnas y en sendos procesos electorales que todas las instancias internacionales han considerado democráticos y sus resultados, legítimos. La Arabia sudamericana, pero sin Alá ni los Saud... Los antecedentes del Caracazo se remontan a la década de 1970, cuando al calor del bum petrolero la economía venezolana se recalentó y el Estado se embarcó en un incontrolado endeudamiento. Gracias a los hidrocarburos el Estado mejoró sus ingresos, cierto, ¡pero aumentó los gastos en mayor proporción! El dislate fue grande y duradero. El valor del bolívar se hundió y sucesivos gobiernos fueron incapaces de poner coto a la inflación. El empresariado se replegó, los inversores desaparecieron y los "experimentos" de la Administración [controles cambiarios y de precios, entre otros] fueron inútiles. Por si fuera poco, el dinero del petróleo adolecía de falta de control y alimentó egoísmos, se generalizó la corrupción administrativa, y floreció el mercado negro de divisas y de determinados productos, alimentos incluidos. La situación económica empeoró progresivamente y en 1989, cuando Pérez ganó las elecciones al frente de Acción Democrática , el 65 % de los venezolanos acusaban graves problemas económicos y de estos, más de la mitad sobrevivían, literalmente . A Carlos Andrés Pérez le apoyó el 52, 9 % del electorado, la mayor tasa de sufragios obtenida hasta entonces por un candidato en la historia de Venezuela. Confiado debido a ese amplio respaldo, Pérez apostó por aplicar inmediatamente los ajustes diseñados por el FMI que Lusinchi había retrasado o quizá no estaba dispuesto a cumplir. Como elefante en cacharrería La liberalización de todos los precios [exceptuados solo 18 productos básicos] , unida a la desregulación del sistema financiero (banca), más la decisión de "abandonar" el bolivar a su suerte en el mercado libre de divisas, ya habían agravado el empobrecimiento de más de la mitad de la población. La mecha estaba preparada, solo faltaba encenderla. La chispa la provocó Carlos Andrés Pérez el 26 de febrero de 1989, que casi sin tiempo para acabar de reamueblar la residencia presidencial anunció un aumento del 30 % del precio de los carburantes a partir del día siguiente, lo que suponía un alza similar del transporte interurbano; es más, el flamante presidente precisó a través del ministro de Energía que ese aumento era provisional porque la determinación del Gobierno era doblar el precio de las gasolinas en el plazo de tres meses. Visto con perspectiva, el rechazo y la rebelión ciudadana eran prácticamente inevitables. La mañana del 27 de febrero estalló Guarenas, a mediodía de la jornada Caracas ya era un clamor y al día siguiente decenas de miles de personas tomaron el control de casi toda la capital. La protesta fue inicialmente pacífica, pero la prepotencia de las autoridades propició que los líderes populares más responsables quedaran desautorizados . El Gobierno, desbordado, decretó el toque de queda, suspendió las garantías constitucionales y autorizó al Ejército para que en Caracas usara armas de guerra para "despejar" las calles . La violencia generó más violencia, el caos se generalizó y miles de familias pobres [con los inevitables ladrones y los "listos" que siempre pescan en río revuelto] asaltaron decenas de comercios. A las revueltas de Guarenas y Caracas se sumaron las de Barquisimeto , Ciudad Guayana , La Guaira , Maracay , Mérida y Valencia . Veinticinco años después el "veneno" más letal que destiló el Caracazo sigue activo; el maniqueísmo político , perversión generalizada de la que no han logrado curarse los que actualmente gobiernan ni los que aspiran a gobernar.

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