Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Emiro Vera Suárez escriba una noticia?

Camino a la montaña

17
- +
12/05/2022 07:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Bailadores, un descanso en Los Andes Venezolanos junto a tu rostro

Fuente Literaria./ Poesía campestre # 025

Son sueños en otras vidas, ahora no es posible. Me has olvidado. Solo se escucha el hastío de un alma, Algún, solo tu voz se escuchará en esas praderas.

El molino, es una piedra silenciosa en el galpón y da vida. Un camino sin letras que atraviesa la pradera. Para que acercarse tanto, Es una noche larga en medio del maizal.

 

Las viejas casas dejan ver sus columnas, las llamas y el viento. Son piedras encendidas que llaman al sordo comensal bajo el grito de las abuelas.

Todos en oración por el comer, un desayuno crudo para dejarse ir por los desfiladeros y pastar con el ganado lanar.

 

Se deja oír las gotas de la cascada dejando ver, sin limites su desnudez bajo el prisma de nuestros ojos.

Es el tiempo sin vaivén, es nuestra respiración. Más allá, retirado del pueblo, un cementerio columpia sus ideas ante el cabeceo y negación de sus péndulos. Es el vacío en su cristal, es el lugar de las tinieblas.

 

Allí, se detestan los cielos para dejarnos ver las necesidades de los abismos. Más lejos, una larga flor renueva la piel de la serpiente, entre las tinieblas y el abismo.

Es la cordillera, una vertebra confusa llena de amores, en un lecho que vuela.

Nace la semilla para fortalecer el sueño de moler el maíz

Las hilanderas, escuchan el grito de despedida. El tiempo, es un abismo de plumajes e hilos de ovejos.

 

Muelen maíz, antes que este día caiga y el salón, preñado de mujeres tejen y tejen. Es la negación en los péndulos es el lápiz a color que dibuja tu rostro. Son los muñones de las alas en una tórtola.

Bailadores, levanta los límites de su desnudez, y deja verter su rostro frente a la Iglesia con sus cruces. Es el pasto de la luna con sus amores.

Dormimos en la nada y el viento sopla, cuando el día declina. Los girasoles se vuelven a mirar en su camino hacia la aceitera.

Es un sueño, es la transparencia de los sueños, es el asiento del viento en las montañas, es el dominio del campo entre mulas, burros y corceles.

Los lirios en las montañas lucen hermosos, dejando atrás los frailejones.

 

Muelen maíz, antes que este día caiga. Un puñado de personas teje que tejen mi calavera, mientras, los pájaros toman agua en el riachuelo. Las grullas en un solo sonido muelen mis oídos junto a la torrentera.

El molino cruje el maíz que estalla al amanecer y, sopla desde Los Andes, la polvareda que hila tu sangre hasta ser letra y música. Ya es el último panecillo, comido para germinar junto a tu cuerpo, no me lo diste y, solo quedo en la Iglesia. La hostia, el panecillo y una tumba. Allí mismo iré a la muerte con las alas de un ensueño.

Es un subir al tejado y ver el maíz y hortalizas reverdecer en la presencia de una mujer

 

Emiro Vera Suárez 13/ 05/ 2022. Valencia.

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (2043 noticias)
Visitas:
160
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas
Lugares

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.