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Bibiana de España por consenso

22/08/2018 11:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Sobre lo Políticamente correcto: "Si le ponen una multa a un albañil por decirme un piropo, yo se la pago".

Sobre el paso del tiempo en su profesión: "En el cine no se cumplen años uno a uno, sino que pasas de ser la que folla a ser la madre de la que folla y ya no vuelves a follar nunca".

Sobre Almodóvar: "Pedro fue el abanderado (de la Movida) porque fue el mejor narrador que ha habido de aquella transición. Luego se ha hecho más intenso, porque con la edad uno se vuelve más amargo y seco... aunque él siempre fue seco porque es manchego. Que yo lo amo y lo adoro, es maravilloso, pero es así".

Sobre su exmarido: "Que con sexo se vive mejor es evidente. Mira, yo fui a Cuba y me enamoré de Asdrúbal en contra de mi voluntad, porque yo siempre he pensado que hay que follar cerca de casa, a poder ser en tu misma calle".

Sobre la edad: "Llevo bien lo de cumplir años porque la alternativa es morirse".

Sobre sí misma: "Yo me lo he tomado todo, me lo he bebido todo, pero nunca pierdo la compostura". "Soy una mujer, no una mujer transexual como si fuera un sidecar".

Si Bibiana Fernández Chica (Tánger, 1954) convirtiera esto en programa electoral, probablemente conseguiría un escaño. Porque ha vivido muchas vidas y ha pedido pocos perdones. Porque rompiendo esquemas como lleva haciendo desde siempre ha conseguido un respeto de consenso, casi cuestión de Estado. Un eje vertebrador como es el ¡Hola! y la tortilla de patatas.

Todo el mundo se queda escuchando a Bibiana cuando habla. Cuando cuenta por la radio el miedo que le tiene a sus visitas al dentista, cuando narra el dolor por la muerte de su adorado David Delfín y cuando opina sobre política pero también sobre los concursantes de la última edición de 'Supervivientes', un programa por el que también ella pasó hace unos años y en el que duró 28 días.

Bibiana es actriz, es presentadora, es modelo, es tertuliana... mide 184 centímetros y tiene las manos más grandes que recuerdo, unas manos que mueve constantemente cuando habla (tiene a Penélope Cruz como digna heredera, sólo hace falta observar las manos y los pies de la de Alcobendas).

Hija de taxista y costurera, nació con un cuerpo y un DNI en el que se llamaba Manuel, pero Bibiana siempre fue mujer, y a ver quién es el guapo que se lo rebate a estas y aquellas alturas de partido. Debutó en el cine con Vicente Aranda, que las dirigió a ella y a Victoria Abril en una película titulada Cambio de sexo. Y en 1980, con la democracia empezando a andar, grabó un disco en el que cantaba aquello de Call me lady Champagne y Sálvame. Sí, es la sintonía que suena desde hace nueve años al empezar el programa de Telecinco.

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Su historia de amor con Almodóvar comenzó bien pronto. Rodaron Tráiler para amantes de lo prohibido, del que aún recuerda una frase aplicable a cualquiera de los tiempos: "Cuánta miseria hay hoy en este país". Luego vino Matador, La ley del deseo, Tacones lejanos y Kika. En un programa de televisión que pasó sin pena ni gloria, Estress, que presentaba con Loles León y Rossy de Palma, llevaron al de Calzada de Calatrava. Éste, cigarro en boca, les declaró que con sus películas, no es más que el espectador silencioso del gobierno clandestino de las mujeres. También les advirtió: "No os creáis todo lo que dicen y así seguiremos siendo amigos".

Luego vino Trueba y Gutiérrez Aragón. Y mientras, las ganas de que nos hicieran presas para bailar con ella esa coreografía en el patio de la cárcel que nos regaló Almodóvar en Tacones lejanos, en la que nos recordó que con sus piernas kilométricas puede hacer lo que le venga en gana.

Bibiana ha tenido que soportar comentarios y miradas. Porque es imposible que pase desapercibida, porque tiene un discurso para el que no necesita asesores, porque ha habido y habrá prejuicios. Como ese diálogo tan tenso como digno que mantuvo con Paco Martínez Soria en TVE, en el que éste dice que las mujeres en el teatro deben ser siempre bellas y ella va y pone a Lina Morgan de ejemplo; una charla en la que él declara: "yo hago el teatro del pueblo para el pueblo", dice que no se pueden soltar tacos en el escenario y acepta un desnudo sólo "si es plástico, no es movimiento". Porque dice que entonces es pecaminoso y el teatro, palabra de Paco, es una cosa muy seria y aleccionadora, así que conviene no descender a esas cosas tan vulgares. Mientras, ella cruza las piernas, fuma y mantiene la barbilla alta sin inmutarse, sin insultar, y le dice que no hay que pintar el teatro de color de rosa, porque la vida no lo es. Inaceptable en una tertulia en estos tiempos.

Bibiana no ha tenido miedo. Por eso se agarró de la mano de Pilar Miró (otra pionera, otra mujer de las que se visten por los pies) y le dijo que sí a presentar un programa con un Carlos Herrera de enorme bigote entonces. Juntos presentaron sábado noche durante dos años; dos años de química en la pantalla y una amistad que pervive.

Ha sido discreta en los amores personales pero exuberante en los profesionales. Ha hecho cine, teatro, ha sido comentarista de deportes, ha sido concursante de Masterchef Celebrity, es chica Almodóvar y Ana Rosa, colabora en radio y últimamente declara que tiene ganas de vivir en Instagram porque allí todo es bonito.

Se casó solo una vez con un cubano llamado Asdrúbal que fue mi vecino durante un tiempo y que tenía la bandera de su país en el balcón. De él dijo cosas que perviven en mi memoria (porque no todo va a ser Churchill y De Gaulle): "Estoy enamorada como una perra". En su momento me pareció excesivo y en alguna intervención la vi tan entregada que me sigo debatiendo hoy entre la envidia y el rechazo a ese sometimiento. Porque Asdrúbal sería un imbécil, pero yo me tropecé varias veces por la calle para mirarle.

Bibiana vive hoy con sus perros, en el centro de Madrid porque tuvo que vender su chaletazo en Boadilla del Monte para pagar a Hacienda, y sigue bebiéndose la vida más a copazos que a sorbos. En sus últimas entrevistas aprovecha para decir que quiere trabajar en el cine. Una intuye que es una espina que le queda a sus 64 años, una de esas cosas que no quiere contar en Instagram. Porque allí todo es de color rosa. Como decía Martínez Soria.


Sobre esta noticia

Autor:
Criticic (2156 noticias)
Fuente:
ctxt.es
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Tipo:
Reportaje
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